Preguntarse, cada tanto

                   Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Alberto_Girri

…………………..Qué hacer

del viejo yo lírico, errático estímulo,

al ir avecinándonos a la fase

de los silencios, la de no desear

ya doblegarnos anímosamente

ante cada impresión que hierve,

y en fuerza de su hervir reclama

exaltación, su canto.

.

……………….Cómo, para entonces,

persuadirlo a que reconozca

nuestra apatía, convertidas

en reminiscencias de oficios inútiles

sus constantes más íntimas, sustitutivas

de la acción, sentimiento, la fe:

………………………………………….su desafío

a que conjuremos nuestras nadas

con signos sonoros que por los oídos andan

sin dueños, como rodando, disponibles

y expectantes,

……………………ignorantes

de sus pautas de significados,

de dónde obtenerlas;

.

………………………….y su persistencia, insaciable

para adherírsenos,  un yo

instalado en otro yo, vigilado

por encima de nuestro hombro

qué garabateamos;

.

…………………………..y su prédica

de que mediante él hagamos

florecer tanto melodía cuanto gozosa

emulación de la única escritura

nunca rehecha por nadie,

………………………………….la de Aquel

que escribió en la arena, ganada

por el viento, embrujante poesía

de lo eternamente indescifrable.

.

 ………………Preguntárnoslo, toda vez

que nos encerremos en la expresión

idiota del que no atina a consolarse

de la infructuosidad de la poesía

como vehículo de seducción, corrupción

………………….y cada vez

que se nos recuerde que el verdadero

hacedor de poemas execra la poesía,

que el auténtico realizador

de cualquier cosa detesta esa cosa.

.

A. Girri, Estados de atención en Obra Poética III, ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1980.

Poeta y traductor argentino nacido en 1919. Para saber más o leer otros poemas suyos se puede leer: http://amediavoz.com/girri.htm

de lo áspero, la poesía

Intentando adentrarme en el mundo del poeta Alberto Girri, encontré una hermosa lectura de Esteban Moore en página de poesía. Les comparto algunos de los fragmentos:

«En esa oportunidad Borges le dedicó a Girri 15 líneas de su discurso: “Girri ha buscado y sigue emprendiendo las aventuras más audaces del arte contemporáneo, al mismo tiempo ha traducido ejemplarmente a Donne. Y este hecho tiene una significación especial ya que esas traducciones no están hechas como un ejercicio filológico sino porque hay una esencial afinidad entre el traducido y el traductor. Por lo demás Donne está quizás más cerca de nuestra sensibilidad que de la sensibilidad de muchos de sus contemporáneos. Y de igual manera que Donne buscó no la poesía de la dulzura que todos buscaban en su tiempo, sino esa otra poesía, no menos admirable y ardua, de lo áspero, así Girri ha buscado deliberadamente la misteriosa poesía de la aspereza y de lo –pero sólo aparentemente- caótico.(…)

En El ojo y a partir de él, su verso se despoja definitivamente de lo que él considera excesos retóricos, decorativos y convencionales de la lengua castellana, excluye todo pintoresquismo y adopta un ritmo marcado y fluctuante; el poema desconfía de la imagen, transformándose en un objeto de rígida estructura. En este volumen incluye un texto significativo, en el que se intuye un adelanto de aquello que podríamos esperar a partir de ese momento:

Cuando la idea del yo se aleja:

De lo que va adelante
y de lo que sigue atrás,
de lo que dura y de lo que cae,
me deshago,
abandonado quedo
del fuerte soplo,
del suave viento,
y quieto, las espaldas
vueltas las manos hacia arriba,
apoyo en el suelo,
corazón
abjurando de armas, faltas,
de oraciones donde borrar las faltas,
blando organismo, entidad
que ignora cómo decir: “Yo soy”
y en la enfermedad y la muerte,
vejez y nacimiento,
ya no encontrarán lugar,
como no lo encontraría el tigre
para meter su garra,
el rinoceronte el cuerno,
la espada su filo.

Antes hacía, ahora comprendo. 13(…)

“Ahora comprendo”, nos dice en la última línea; comprende que debe desarrollar aquello a lo que en varias ocasiones se refirió como “una sintaxis personal”, “una sintaxis que pueda ser reconocida”, la marca en el orillo de cada texto, su estilo. En el “Que el tono se aproxime al del discurso normal. Que la singularidad de la dicción poética radique más en la estructura que en los detalles. […] Vocabulario extremadamente lineal. Ninguna ambigüedad elaborada, ni asociaciones dificultosas, ni transiciones muy marcadas. […] Que los poemas se eleven a la diafanidad de la prosa. Discurso corriente, transformado en poema. Con idénticas palabras, lograr una forma distinta de comunicar lo mismo.»

Para leer el texto completo ir a:  http://paginadepoesia.com.ar/habl_girri.html#guirri

Encontré también algunas lecturas de Alberto Girri para el archivo de la Palabra de Radio Universidad

http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/30521

Lectura: http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/30521/Audio_de_Alberto_Girri__07_41_.mp3?sequence=1

Cuatro poemas vegetales

I

Sorpresa y uvas

«Feliz en su soledad circular.”

Parménides

 Como empezaron a madurar las uvas
se ensombreció el parral
pero de pronto
se vio en la sombra
–la sombra-sol filtrada por follaje–
brillar, casi incoloro y radiante
el cristal redondo de una sola uva
entre otras ya oscuras.

Un asombroso blanco:
nítida esfera translúcida.

Mañana va a empezar, irrevocablemente
el proceso seguro
de su oscurecimiento-azulamiento

pero ahora
este techo opaco rodeando el raro brillo
es blanco de miradas
sorprendidas
risueñas.

La redondez perfecta las ignora.
Con su orgullo y su brillo
ha pisado la uva
el primer escalón del mundo inteligible.

 II

Fines de agosto

A finales de agosto hay algo que estalla
en hojas pequeñísimas
La explosión silenciosa
tras verdes clarísimos
y hasta a veces en la punta de las hojas un tono
diferente, difícil de definir, brilloso.

¿Te molesta este tema tan manido?
No importa.
Ellas
–las hojas–
salen.

III

La mirada detrás de las palabras

Hay un dibujo
–nítido, negro
bien delineado–
sobre el muro: es la sombra
de aquellas altas ramas.

Nuestros ojos recorren de manera distinta
cada vez: doblan aquí o allá; se detienen, a veces
para tratar de verlo todo junto:
los caminos cruzados de las finas sombras
sobre el muro blanco.

Y hay urgencia en guardarlo en la memoria
pues le han salido a las ramas unos brotes
y también varios gajos
del futuro follaje.

Como charla aturdida
se moverán las hojas
se borrarán los finos caminos de las sombras
en la masa total de sombra informe.

Las ramas estarán, sin embargo, presentes
como mirada intensa
detrás de las palabras.

IV

Paisaje de Arles.  Van Gogh.

Lo que está en primer plano
es esta enmarañada
maleza de hojas enredadas y oscuras.

Muy en segundo plano
árboles y edificios.
Es como si el pincel hubiera dicho: «Entren
pero no importan tanto»

Y entonces
quedó como empujada
–por detrás de unos árboles–
la torre de una iglesia.

Y una vez y otra vez regresa la mirada
a enredarse y quedarse
aquí dentro, en medio
del nervioso entrevero
de colores oscuros
y formas fuertes
un poco
inacabadas.

Circe Maia. En: http://www.mec.gub.uy/academiadeletras/Boletines/03/Maia.htm

Para escuchar a Circe Maia leyendo un poema en el Festival de Poesía de Córdoba 2013 hace clic acá.

picadito

froto con insistencia

vertical sobre mis piernas

como si

en ese algo

todavía  el sudor es demasiado

adherido poroso

en mí

en mi vida

entre mis manos

porosas en mi

una y otra vez

demasiado  es   sobre una línea

dibujada en mis fantasías

pienso de mi y mientras

sigo estas líneas

que bailan y enloquecen sobre mí

ellos gritan pelean claman

porosos de mí

en el mientras tanto

me entretengo cuidando esos sueños

como un guarda oriental

bañado con oro y  entretiempos

bailando con esos delfos

y  el arrullo incesante crece

se repite  cesa por un instante el vaivén

hasta que desde su arrabal

besa nuestras manos, nuestros dedos

como anclas de otros mundos.

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Inviernos

SMALL POEMS FOR THE WINTER SOLSTICE

–

I

A clean page: what

shines in you is not nothing

though equally clear & blue

–

and I’m old enough to know

I ought to give up wanting

to touch that shining.

–

What shines anyway?

Stars, cut glass, and water,

and you in your serene blue shirt

–

standing beside a window

while it rains, nothing

much going on, intangible.

–

To put your hand

into the light reveals

the hand but the light also:

shining is where they touch.

–

Other things made of light:

hallucinations & angels.

If I reach my hands

into you, will you vanish?

–

II

Free fall

is falling but at least it’s

free, I don’t even know

whether I jumped or was pushed,

but it hardly matters now

I’m up here. No wings

or net but for an instant

anywau there’s a great

view: the sea,

a line of surf, brown cliffs

tufted with scrub, your upturned

face white zero.

I wish I knew

whether you?ll catch or watch.

–

I

Una página en blanco: lo que

brilla en ti no es la nada,

aunque es igual de limpio, igual de azul

–

y he vivido lo bastante para saber

que debo renunciar al deseo

de tocar ese brillo.

–

¿Qué es lo que brilla?

Estrellas, cristal roto y agua,

y tú, vestido con la serena camisa azul,

–

de pie, al lado de una ventana

mientras llueve, sin que suceda

casi nada, intocable.

–

Pones la mano

en la luz, y se revela no sólo

la mano, también la luz;

es en el brillo donde se tocan ambas.

–

Otras cosas hechas de luz:

las alucinaciones y los ángeles.

Si extendiera mis manos

hacia ti, ¿desaparecerías?

–

II

La caída libre

es caer, pero al menos es

libre. Ni siquiera sé

si salté o si me empujaron,

pero no importa ahora

que estoy aquí arriba. No hay alas

ni red, pero por un instante

hay una magnífica

vista: el mar

una línea de olas, acantilados pardos

con mechones de maleza, tu cara

vuelta hacia arriba, un cero blanco.

Ojalá supiera

si vas a cazar o sólo a mirar.

–

Margaret Atwood, en Historias reales, (Traducción de M. P.Somacarrera Iñigo), ed. Bruguera, España, 2010.

pedras

delicadeza           o cuidado

medir el trazo

medirlo            degustarlo

en sonoridad      una de a poco

y menos

es lento, este deleite claro

en residuos sonoros.

 

sordos cielos

 

XXIX

Cuando caído en desgracia ante la fortuna y ante los ojos de los hombres lloro mi condición de proscripto, y perturbo los sordos cielos con mis inútiles gritos; cuando me contemplo a mí mismo, y maldigo mi destino, deseando parecerme a otras personas, más ricas en esperanzas; ser tan hermoso como ellas, y como ellas tener muchos amigos; cuando envidio el arte de aquél y el poder de este otro, descontento de lo que más placer me da; y cuando en el fondo del pensamiento ya casi me desprecio a mí mismo, de pronto, pienso al azar en ti, y toda mi alma, como la alondra que asciende al surgir el día, se eleva desde la oscura tierra y canta hasta las puertas del cielo.

Porque el recuerdo de tu dulce amor me confiere tal riqueza, que en esos momentos no me cambiaría por un rey.

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Foto: Mirando al cielo. Miquel González Page. Flickr CC.

 

LXIV

Cuando veo cómo la mano aleve del tiempo ha borrado el opulento y orgulloso esplendor de las sepultas épocas olvidadas; cuando veo arrasadas las más altas torres, y el bronce eterno esclavo de las furias mortales; cuando percibo las ventajas que el ávido océano roba al reino de la costa, y las que la tierra firme roba a su vez al húmedo imperio, compensando ganancias con pérdidas, y pérdidas con ganancias; cuando contemplo ese intercambio de estados, y esas decadencias, toda esa ruina me enseña a pensar así: que vendrá el tiempo ineludible, y se llevará mi amor.

Y ese pensamiento es como la muerte: saber que sólo puedo llorar para conservar lo que tanto temo perder.

 

W. Shakespeare, Sonetos (trad. J. R. Wilcock) en Poetas líricos en lengua inglesa, Ed. Océano, España.

Poemas de Claudia Roquette Pinto

 

Vano
palabra-persiana
poema-lucidez
imanta el aire fuera del cuarto
de las frases un otoño
próximo a la ventana
oro tonto sobre la tarde derribada
entretanto, entre dientes
(y cuatro paredes)
tu boca aún invoca
equívoca y pobre.
en el vello más allá de la vidriera
los dioses-de-todo-lo-que-importa
cierran los párpados de cobre

Versión de Adolfo Montejo Navas

 

Todo el día
Todo el día persiguiendo una idea:
luciérnagas ebrias contra el tejido
de las especulaciones, y ninguna
floración, ni siquiera
un botón incipiente
en el recorte de la ventana
ofrece foco al hipotético jardín.
Lejos de aquí, de mí
(más hacia adentro)
bajo al pozo de silencio
que en gerundio traspasa madrugadas
ora blanco (como labios de espanto)
ora negro (como ciego, como
miedo atado a la garganta)
sujeta apenas por un hilo, frágil y físil,
ínfimo al infinito,
mínimo donde el superlativo choca
y es todo de lo que dispongo
hasta dispensar el sueño de un suelo probable
hasta que mis pies se claven
en el rostro de esta última flor.

Suspendido en la hamaca
Suspendido en la hamaca del sueno en la tarde indecisa
entre ser, aún, tarde, o verse noche
el cuerpo, en su sopor, no cree
siquiera en la hipótesis de un cuerpo
(en muerte, en vida, y
qué decir del encuentro).
Es cierto que allá afuera algo sucede,
insectos vuelan, personas (sus ruidos)
suben, bajan,
piensan que eso es todo:
la tierra abajo arriba el cielo
y nubes.
A veces un rayo
-de vez en cuando-
tanto cuanto necesita la hoja
para extender su bandera tonta
al aire mezquino
(y antes que cualquier oruga la alcance).
Por lo demás es este sueño que se prolonga
hasta la sombra,
en la tarde en avalancha.

Versión de Rodolfo Mata

De http://www.claudiaroquettepinto.com.br/versoes.html