Presentación de la colección miliuna en la Feria del Libro de Mar del Plata

El sábado pasado hemos presentado la coleccion miliuna en la Feria del Libro. Estuvimos con Lucas Serra leyendo algunos poemas. Les comparto algunos de los poemas leídos:

XII

Una oposición entre el nombre y el cuerpo

una porción que se enhebra

zurciendo tejidos de piel en el territorio

suturas

relámpagos en la extensión de su abandono

roca y quema

intentando hacer carnales las metamorfosis

complementariedad y oposición

procesos de fabricación de hombres

descritos en términos de ausencia.

Lucas Serra, primera tierra sin forma, Ediciones La Biblioteca, Buenos Aires, 2013.

-14-

la infección derramó pus sobre mi pie    verdoso fluye

se extiende   mi carne alrededor de ese montículo   en foco

la planta débilmente apoya su superficie

sobre el terreno rugoso y seco de la carpa   apenas

sólo con el canto izquierdo  -la piel se contrae-

por momentos forma pliegues contra el piso

camino así en un débil letargo   pujante burbujear con la gravedad

y el balde de agua a cuestas

con el lamento sobre mí

con la ampolla ardiendo

un dos    un dos   sobre mí

mascullando entre labios sellados

sostenida por las marañas del sueño  -por preguntas-

adheridas al reflejo cegador de la cruz

colgada en la pared

A. Aguirre, al ras, Ediciones La Biblioteca, Buenos Aires, 2013.

Esperanza

Entre la esperanza y la violencia, se teje la historia. Una cosa, dice José Tarditti, es la historia tiene otra, bien distinta, la ficción.

Ronsino H., La descomposición, ed. Interzona, Buenos Aires, 2007, pág. 82

Derrière la Gare Saint-Lazare, París, 1932. http://www.henricartierbresson.org/

After Dark – Adrienne Rich

I

You are falling asleep and I sit looking at you

old tree of life

old man whose death I wanted

I can´t stir you up now.

Faintly a phonograph needle

whirs round in the last groove

eating my heart to dust.

That terrible record! how it played

down years, wherever Iwas

in foreign languages even

over and over, I know you better

than you know yourself    I know

you better than you know

yourself     I know

you until, self-maimed,

I limped off, torn at the roots,

stopped singing a whole year,

got a new body, new breath,

got children, croaked for words,

forgot to listen

or read your mene tekel fading on the wall,

woke up one morning

and knew myself your daugther.

Blood is a sacred poison.

Now, unasked, you give ground.

We only want to stifle

what’s stifling us already.

Alive now, root to crown. I’d give

-oh, -something-not to know

our struggles now are ended.

I seem to hold you, cupped

in my hands, and disappearing.

When your memory fails-

no more to scourge my inconsistencies-

the sashcords of the world fly loose.

A window crashes

suddenly down. I go to the woodbox

and take a stick of kindling

to prop the sash again.

I grow protective toward the world.

II

Now let’s away from prison-

Underground seizures!

I used to huddle in the grave

I’d dug for you and bite

my tongue for fear it would babble

-Darling-

I thought they’d find me there

someday, sitting upright, shrunken,

my hair like roots and in my lap

a mess of broken pottery-

wasted libation-

and you embalmed beside me.

No, let’s away. Even now

there’s a walk between doomed elms

(whose like we shall not see much longer)

and something -grass and water-

an old dream-photograph.

I’ll sit with you there and tease you

for wisdom, if you like,

waiting till the blunt barge

bumps along the shore.

Poppies burn in the twilight

like smudge pots,

I think you hardly see me

but -this is the dream now-

your fears blow out,

off, over the water.

At the last, your hand feels steady.

Al oscurecer

I

Te estás quedando dormido mientras te observo

viejo árbol de la vida

viejo cuya muerte llegué a desear

y a quien no puedo reanimar.

La aguja de un fonógrafo débilmente

de vueltas en el último surco

devorándome el corazón, haciéndolo polvo.

¡Ese horrendo disco! Cómo recorrió

los años donde quiera que me hallara

incluso en lenguas extranjeras

una y otra vez. Te conozco mejor

que tú a ti misma     Te conozco

mejor que tú a ti misma

Te conozco

hasta que, automutilada,

me fui cojeando, cercenada de raíz,

dejé de cantar un año entero,

me hice de un nuevo cuerpo, nuevo aliento,

tuve niños, gruñí tras las palabras,

olvidé escuchar

o leer tu mene tekel desvaneciéndose en la pared,

desperté una mañana

y me supe hija tuya.

La sangre es un veneno sagrado.

Ahora, sin que te lo pida, ofreces terreno.

Sólo queremos sofocar

lo que ya nos está sofocando.

Vivísima ahora, de la raíz a la corona,

daría, ay, cualquier cosa, por no saber

que nuestras batallas han concluido.

Como que te contengo, arremolinado

entre mis manos, a punto de desaparecer.

Cuando te falla la memoria

-ya no para castigar mi inconsecuencia-

las riendas del mundo se van volando.

Una ventana se azota

repentinamente. Me dirijo a la caja de madera,

busco una vara propicia al fuego

y me tomo las riendas otra vez.

Me torno protectora frente al mundo.

II

Salgamos ya de la prisión

¡ataduras subterráneas!

Solía apretujarme en la tumba

que había cavado para ti y morderme

la lengua de miedo

-Querido-

Creí que me hallarían ahí

algún día, sentadita, encogida,

con el pelo como raíces y en las piernas

un montón de pedacitos de cerámica

-libación desperdiciada-

y tú, embalsamado junto a mi.

No, vámonos. Todavía existe

el paseo de los álamos decadentes

(cuya estirpe no durará mucho)

y algo -pasto y agua-

una vieja fotografía de sueño.

Me sentaré ahí a tu lado y te haré bromas

por sabiduría, si quieres,

en espera de que el lento lanchón de carga

tope con el muelle.

Las amapolas se encienden en el crepúsculo

como vasijas ahumadas.

Creo que apenas si me ves

pero -he aquí el sueño-

tus miedos se van volando

lejos, por encima de las aguas.

Al fin, tu mano recobra su firmeza.

Adrienne Rich(1929-2012), After dark, trad. Pura López Colomé  en “Poesía norteamericana contemporánea (selección, presentación y notas de Alberto Blanco)”, Revista de la Universidad de México, No. 489 Octubre (1991) , en http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/ojs_rum/index.php

Those Winter Sundays

Those Winter Sundays

Sundays too my father got up early
and put his clothes on in the blue-black cold,
then with cracked hands that ached
from labor in the weekday weather made
banked fires blaze.  No one ever thanked him.

I’d wake and hear the cold splintering, breaking.
When the rooms were warm, he’d call,
and slowly I would rise and dress,
fearing the chronic angers of that house,

Speaking indifferently to him,
who had driven out the cold
and polished my good shoes as well.
What did I know, what did I know
of love’s austere and lonely offices?

Robert Hayden(1913-1980), from COLLECTED POEMS OF ROBERT HAYDEN, edited by Frederick Glaysher.

Robert Hayden, imagen de http://www.poetryfoundation.org/bio/robert-hayden#poet

Una hermosa lectura de este poema puede escucharse en esta página.

Más Adelia Prado esta mañana de lunes

AFLUENCIA

Yo hice un libro, pero, oh mi Dios,
no perdí la poesía.
Hoy después de la fiesta,
cuando me levanté para hacer café,
una densa neblina volvía de ceniza los pastos,
las casas, las personas con los paquetes de pan.
El hilo indesarmable de la vida tejía su curso.
Persistiendo, la necesidad de los relojes,
de los descongestionantes nasales.
Mi libro sobre la mesa contrapunteaba exacto
con los gorriones, los urinales por la mitad,
el antiguo e intenso deseo de un verso.
El reloj sonó sin asustar a las migas sobre la mesa.
Como antes, gracias a Dios.
Niño mirando por la ventana

Imagen: Niño mirando por la ventana, Rodrigo Alvarez en Flickr CC.

HUÉRFANA EN LA VENTANA

Estoy con nostalgia de Dios,
una nostagia tan honda que me seca.
Estoy como paja y nada me conforta.
El amor hoy está tan pobre, tiene gripe,
mi aliento no está para salones.
Me quedo en casa esperando aDios,
escarbando la uña, hurgando mi nariz llorosa,
queriendo un póster de él, en mi cuarto,
amando igual que antes
la palabra crepúsculo.
Toda la vida supe que el mundo es destierro.
Cuando el sol se va es para la casa de Dios que va,
para la casa donde está mi padre.

Adelia Prado, EL CORAZÓN DISPARADO, colección Brönte, Editorial Leviatan, Buenos Aires, 1994.

Una poeta rusa

Como cuerdas del arpa
se tocan los pinos,
donde se derrumbó el cerco,
junto la orilla olvidada
y una mesita luminosa.
El paraíso oculto,
vivificado por alguien.
Al lado de los pinos
el sendero conduce,
poblado de misterio,
hacia un banco amable,
visto por alguien en el sueño.
Que se le acerque
reflexivo, concentrado,
el que sabe amar, no sé a quién,
esperar, no sé qué,
y se duerma, y que su alma vuele
hacia los manantiales claros
y en las ondas de plata
juegue.

***

Tú mi alegría.
Tú mi montecito a la orilla del lago.
Mi cuerda. Mi tarde. Mi horizonte.
Mi rama limpia en el cielo pálido.
Mi alto-alto horizonte de la tarde.

Elena Guró (1877-1913) en blog http://animalesenbruto.blogspot.com.ar/

eso

Sunset over Prague 1 Donald Judge Flickr cc
Sunset over Prague 1
Donald Judge
Flickr cc

 

me cuesta llevarme cada tanto   

hacía algún lugar fuera de esto

fuera de esto que me veo

en el fondo de algún lugar

fuera de todo

dormir al sol por un día

 

Foto: Sunset over Prague 1. Donald Judge. Flickr CC.