“La naturaleza del agua es blanda”

Estos son días tristes, de despedida de un amigo y un hombre de fe muy querido. Quería compartir estos textos que lo traen nuevamente a mi memoria.

 

neuwen desiertoH. Nouwen y Y. Nomura, La sabiduría del desierto, Ed. Claretiana, Buenos Aires, 2002.

 

 

 

Salmo 103: Dios es amor

 

Bendice a Yahveh, alma mía,

del fondo de mi ser, su santo nombre,

bendice a Yahveh, alma mía,

no olvides sus muchos beneficios.

 

Él, que todas tus culpas perdona,

que cura todas tus dolencias,

rescata tu vida de la fosa,

te corona de amor y de ternura,

satura de bienes tu existencia,

mientras tu juventud se renueva como el águila.

 

Yahveh, el que hace obras de justicia,

y otorga el derecho a todos los oprimidos,

manifestó sus caminos a Moisés,

a los hijos de Israel sus hazañas.

 

Clemente y compasivo es Yahveh,

tardo a la cólera y lleno de amor;

no se querella eternamente

ni para siempre guarda su rencor;

no nos trata según nuestros pecados

ni nos paga conforme a nuestras culpas.

 

Como se alzan los cielos por encima de la tierra,

así de grande es su amor para quienes le temen;

tan lejos como está el oriente del ocaso

aleja de nosotros nuestras rebeldías.

 

Cual la ternura de un padre para con sus hijos,

así de tierno es Yahveh para quienes le temen;

que él sabe de qué estamos plasmados,

se acuerda de que somos polvo.

 

¡El hombre! Como la hierba son sus días,

como la flor del campo, así florece;

pasa por él un soplo, y ya no existe,

ni el lugar donde estuvo vuelve a conocerle.

 

Mas el amor de Yahveh desde siempre hasta siempre

para los que le temen,

y su justicia para los hijos de sus hijos,

para aquellos que guardan su alianza,

y se acuerdan de cumplir sus mandatos.

 

Yahveh en los cielos asentó su trono,

y su soberanía en todo señorea.

Bendecid a Yahveh, ángeles suyos,

héroes potentes, ejecutores de sus órdenes,

en cuanto oís la voz de su palabra.

 

Bendecid a Yahveh, todas sus huestes,

servidores suyos, ejecutores de su voluntad.

Bendecid a Yahveh, todas sus obras,

en todos los lugares de su imperio.

 

¡Bendice a Yahveh, alma mía!

 

Biblia de Jerusalén

Tres poemas

 

pensar la imagen

sólo eso

tal vez sea lo interior que persiste del cuadro,

del destierro como un lugar dentro de esa sombra

a la derecha

y es más que un rincón negro bordeando la cornisa

es una gran masa extendida cubierta

a nuestro lado todo el tiempo

eso que permanece oculto en la foto[1] bajo la negritud

no lo conocemos tal vez sólo intuimos

superficies cubos infantiles con distintas formas que inundan

calles abiertas detrás del paredón materias en juego

nos arriman mientras corremos con la paleta

nos perdemos así bajo el rayo del mediodía que calcina en otoño

y permanecemos enterrados en ese indefinido umbral de luz.


[1] Sun and Shade, Roy de Carava.

***

 

queman esta mañana

sus halos luminosos cubren desiertos

cuentas de colores como un arco iris entre mis dedos

violáceos y amarillentos

entre estos restos rocío mi potus

pero de repente olvidé mi nombre

abandoné mi casa

abandoné ese patiecito lleno de jazmines

-las margaritas están asfixiadas de polvo

mi pelo está velado en las lonetas-

quema esta mañana

en abrumada esquina

los cantos se sacuden

las piedras arden en mis palmas

y el reflejo impregna un poco el aire

 

***

 

con el hocico abierto duerme en la noche

enlazado a musgosas líneas quiebres de la respiración

del sueño caen fuera- despedida vertical- dónde todo es otro.

el aullido penetra los paralelos se burlan

voraz sigue con el hocico abierto -la rata

es perniciosa dicen- allí nadie ve en la borrasca.

en esta bulla mi vecino duerme

-abierto el hocico- respira o sueña

entre los bártulos: el mudo deleite de la permanencia.

 

 

Publicados en Antología 2010-2011, Ediciones La Biblioteca, Bs. As., 2011.

Antologia2010.2011

CORONA- Paul Celán

De la mano me come el otoño su hoja: somos amigos.
Mondamos el tiempo de las nueces y le enseñamos a andar:
el tiempo retorna a la cáscara.

En el espejo es domingo,
en el sueño se duerme,
la boca habla verdad.

Mi ojo desciende hacia el sexo de la amada:
nos miramos,
nos decimos algo oscuro,
nos amamos mutuamente como amapola y memoria,
dormimos como vino en las conchas,
como el mar en el resplandor sanguíneo de la luna.

Estamos abrazados en la ventana, ellos nos ven desde la calle:
¡es tiempo de que se sepa!
Es tiempo de que la piedra consienta en florecer,
que a la inquietud le palpite un corazón.
Es tiempo de que llegue a ser tiempo.

Es tiempo.

 

P. Celán, Poemas, Trad, Pablo Oyarzún, ed. electr. www.philosophia.cl.

La mariposa en el cielo

 

 

La mariposa en el cielo,
que no conoce su nombre
y nunca paga impuestos
y que no tiene una casa
es tan alta como tú o yo,
tal vez más alta, sospecho,
elévate, no suspires,
es así como hay que sufrir–

c.1881
Versión de Silvina Ocampo
Imagen: © Bettmann/CORBIS

The Butterfly upon the Sky,
That doesn’t know its Name
And hasn’t any tax to pay
And hasn’t any Home
Is just as high as you and I,
And higher, I believe,
So soar away and never sigh
And that’s the way to grieve —

Read more: http://bibliotecaignoria.blogspot.com/2011/08/emily-dickinson-la-mariposa-en-el-cielo.html#ixzz1mazacfYy

Luis Alberto Spinetta

i

 

      el peregrinaje

desata el espíritu

en el camino virtual

y lo esparce al aire

y cuestiona el lenguaje

de las cortas estadías

 

 

 

 

parte cuarta

 

i

 

        ocurre en todos los casos

en que participa la ridiculez

que se sustrae el símbolo de la idea

y queda la cosa

pequeña cosa

aislada sin esperanza y sin mensaje

 

        ocurre en todos los casos

en que participa el ignoto

que se sueña con la psicología de un proceder

-idea estéril

acto condicionado-

sin poder evitar la deformación

 

        ocurre en todos los casos

en que participa la verdad

que se transforma todo sentido aparente

espejo falso

en lugares ciertos entre la nada y el infinito

 

 

L.A. Spinetta, guitarra negra, ed. Tres tiempos, Bs.As., 1978

 

“Hay que quedarse con lo que uno realmente es” – Hugo Padeletti

(…) Abro un libro, leo, era un soneto. Yo sabía qué era un soneto porque a los diez años encontré que en los libros de lectura me gustaban no las lecturas sino los versos, pregunté a la maestra y no sabía decirme qué eran, entonces yo me puse a descubrirlo por mí mismo. Me senté. En casa había un patio de glicinas y teníamos un pequeño jardín de invierno de vidrio, con sillones de mimbre, y yo ahí me senté en un sillón con un poema que era un soneto, y empecé a contar las sílabas, sin saber, no sabía la sinalefa, nada, no sé cómo lo fui armando … Lo armé todo por mi cuenta, así que yo sabía mal que bien lo que era un soneto. Entonces me encuentro con un soneto, lo leo, lo entiendo todo pero me faltan dos palabras, entonces viene la chica y me dice: ¿necesita algo? Sí, le digo, ¿no tendría un diccionario barato? Bueno, dice, tengo uno pero es muy grande. Pero debe ser caro, digo yo. No, no, se lo vendo por un peso, digamos. Y todavía hoy lo tengo. Así que busqué las dos palabras que me faltaban, lo completo, y era, leo abajo, Paul Verlaine. El poeta que más influyó en mi vida, porque es pura música. No influyó con ideas, con nada, sino que simplemente es la música, y lo dice Borges también (recita el poema de Verlaine que empieza: “ De la musique avant toute chose ”). 

¿La música es el arte supremo?
Sí, es el arte supremo. Eso de que todas las artes aspiran a la música es muy antiguo y muy actual, y es permanente, siempre se dieron cuenta de eso. La música te lleva a un conocimiento que no es el conocimiento conceptual, es supra conceptual, o sea que de repente estás perdido. Si vos creés que la única realidad son los conceptos, como todos los intelectuales, entonces, te lleva a una zona en la que estás perdido.  

(…)

Pero alguien me preguntaba si valía la pena, y digo a mí no me pasó nada, lo hice un montón de años, y yo no notaba ningún cambio y al final lo abandoné. Y me dijeron: ¿pero y los poemas? Y sí, pero yo escribía poemas antes de eso. O sea que yo no era para eso, era una pretensión de querer aspirar a una iluminación espiritual en esta vida, esas son pretensiones del ego, no era para mí, yo soy un poeta. A la pretensión hay que renunciar. Hay que quedarse con lo que uno realmente es.

Hugo Padeletti

Para leer la entrevista entera: http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/poesia/Entrevista_Hugo_Padeletti_0_614938507.html

 

Y ahora un poema suyo:

NO PASA

                     (se ha velado

el blanco del mantel,

la nube ha cambiado

                      de forma),

 

        no transcurre

                     (la tarde

ha esfumado la mancha

del malvón, el arabesco

                      del helecho),     

 

          no acaba

                      (de la vívida

sandía

han quedado en el plato las semillas

                       oscuras),

 

            la atención:

                        este ahora

suficiente

 

                        sin residuos.

 

Padeletti, H., en Puentes, Fondo de Cultura Económica, Bs.As., 2003.

La grandeza de Dios

 

El mundo está cargado de la grandeza de Dios.
Flamea de pronto, como relumbre de oropel  sacudido;
Se congrega en magnitud, como el légamo de aceite
Aplastado. ¿Por qué pues los hombres no acatan su vara?
Generaciones han ido pisando, pisando, pisando;
Y todo lo agosta el comercio; lo ofusca, lo ensucia  el afán;
Y lleva la mancha del hombre y comparte del
    hombre el olor: el suelo
Se halla desnudo, ni el pie, calzado, puede ya sentir.

 

Y con todo esto, natura nunca se agota;
Vive en lo hondo de las cosas la frescura más amada;
Y aunque las últimas luces del negro occidente partieron,
Oh, la mañana, en el pardo borde oriental, mana;
Pues el Espíritu Santo sobre el corvado
Mundo cavila con cálido pecho y con ¡ah! vívidas  alas.

1877.

 

Gerard Manley Hopkins, trad. Juan Tovar, Univ. C. de México, 2008.

imageCreada casi en secreto durante el último periodo victoriano, la obra de Gerard Manley Hopkins —una de las más intensas y originales de la poesía inglesa— no se editó sino hasta 1918, en un mundo sin duda mejor preparado para concebir tanto sus búsquedas formales (su experimentación rítmica hizo escuela), como su angustia y desesperada alegría. Hopkins presintió en carne viva la desintegración de un orden de cosas y, anticipándose a ella, violentó las convenciones por explorar el entrevero profundo de voluntad y naturaleza, verbo y encarnación, y revelar en nuevas formas la permanencia esencial de la vida. Es un poeta de la dualidad que no busca trascenderla sino armonizarla, y de hecho no supone otra unidad que esa armonía; un poeta religioso cuyo Dios sólo a los sentidos se manifiesta.

Seguir leyendo en http://www.materialdelectura.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=73&Itemid=1&limit=1&limitstart=1

más américas: Eduardo Chirinos

LA SOLITUDINE
“ESTOY TRISTE, y hace un día tan hermoso”.
Leo una vez más el poema de Saba. El invierno

en sus ojos se hace primavera: el canto
de los pájaros inquieta la nieve, la franja
de sol que agradecen mis ojos.

No sé si hoy debería entristecerme, pero

sólo en mi corazón hay lluvia. ¿Por qué
escribo la palabra corazón? Yo nunca

he escrito la palabra corazón. Debo
escribirla, sin embargo. En nombre
del amor que no es perfecto, en nombre

del amor que pasa por las calles y se va
sin importarle si el día es hermoso. O no.

 

EDUARDO CHIRINOS (Lima, 1960) es autor de los siguientes libros de poesía: Cuadernos de Horacio Morell (Lima, 1981, reeditado en 2006); Crónicas de un ocioso (Lima, 1983); Archivo de huellas digitales (Lima, 1985); Rituales del conocimiento y del sueño (Madrid, 1987); El libro de los encuentros (Lima, 1988); Recuerda, Cuerpo… (Madrid, 1991); El Equilibrista de Bayard Street (Lima, 1998), Abecedario del Agua (Valencia, 2000); Breve historia de la música (Premio Casa de América de Poesía, Madrid, 2001); Escrito en Missoula (Valencia, 2003); No tengo ruiseñores en el dedo (Valencia, 2006) . En 1999 la editorial sevillana Renacimiento publicó una selección antológica de sus poemas bajo el título Naufragio de los días (1978-1998). En el 2003 la Editorial Filodecaballos de Guadalajara (México) publicó su antología personal Derrota del otoño.

Seguir leyendo en http://urbanotopia.blogspot.com/2006/11/eduardo-chirinos.html

como el cielo, el mundo verdadero es pastoril.

El poder de la oración

 

Ciertas mañanas, desrezo:

la vida humana es demasiado miserable.

Un pequeño desajuste en los huesitos

hace doler mi espalda.

Siento ganas de vociferar a Dios.

El está escondido pero responde:

“la tela de jean no encoge”.

Y yo entiendo perfecto

el conmovedor esfuerzo de la humanidad

que se hace ropa nueva para ir a la fiesta,

el plato esmaltado donde le gusta comer,

un plato hondo verde inmenso  mar lleno de historias.

La vida humana es muy venturosa.

“¿La tela de jean no encoge?”

Mi corazón tampoco.

Cuando en ciertas mañanas desrezo

es por olvido,

sólo por desatención.

 

Gracias

El mundo es un jardín. Una luz baña al mundo.

La limpieza del aire, el verdor después de las lluvias,

los campos vistiendo el césped como el carnero a su lana.

El dolor sin hiel: una mariposa viva clavada.

Acuden los gratos recuerdos:

muchachas descalzas, vestidos vaporosos,

todo lleno de savia como la juventud,

insidioso placer sin objeto.

Insisto en el vicio antiguo –para protegerme del inesperado gozo.

¿Y la mujer fea? ¿Y el hombre opaco?

En vano. Están todos nimbados como yo.

La lata vacía, el estiércol, el leproso en su caballo

están resplandecientes. En las nubes hay un rey, un reino,

un bobo con sus adornos, un príncipe. Yo paseo en ellas,

es sólido. Lo que no veo, existe más que la carne.

Dios me dio esta tarde inolvidable,  ha limpiado mis ojos y pude ver:

como el cielo, el mundo verdadero es pastoril.

 

Adelia Prado, El corazón disparado. Editorial Leviatan, Colección Brönte, Bs.As., 1994.

Cuadro: Paisaje con un puente de piedra, Rembrandt.

El hombre que caminaba

Uno de los misterios mayores de la literatura, y del arte en general, aparece en el momento en que se decide si una obra está terminada. En este sentido, una muerte prematura lo trastoca todo y acelera, paradójicamente, la publicación de obras inconclusas. Campo Santo de W. G. Sebald –editado hace unos años– reúne un buen número de trabajos inacabados y textos dispersos, pero el escritorio de Sebald debía de tener varios cajones secretos porque siguen surgiendo materiales apreciados. De cualquier modo, nunca una obra es tan breve como aparenta. El libro en homenaje a Sebald,Saturn’s Moons, incluye diversas piezas recuperadas del olvido, entre ellas un puñado de ensayos, un guión y tres entrevistas redescubiertas. El texto más sustancial, “Los ángeles tallados de East Anglia”, de 1974, ya denota su gusto por la prosa semi-documental, como él mismo la llamaba, por iglesias y casas de antigüedades, por regiones que resguardan un tiempo perdido. Otro notable documento es un guión jamás filmado sobre Ludwig Wittgenstein, proyecto que no consiguió fondos a pesar de la precariedad de la propuesta; la intención de Sebald era armar un filme con fotografías.
Considerable material inédito también contiene Across the Land and the Water, que recopila poemas escritos desde 1964 hasta su muerte. Son poemas breves, narrativos, recortados y retirados de la moviola de su prosa. Como suele pasar con sus relatos, lo más memorable es lo pasajero: un encuentro fortuito en un ferry, una confesión repentina, la forma de las hojas de un árbol extraño. No hay que olvidar que su primer libro fuera de los ensayos críticos fue Del natural, un largo poema que retrata a tres exploradores: el pintor Matthias Grünewald –“testigo del milagro de la nieve”–, el botánico Georg Steller y el propio autor. El año que apareció Austerlitz –su último año de vida– también publicó en una revista una serie de poemas sobre pueblos y paisajes del norte alemán y una serie de poemas brevísimos –For Years Now– del estilo de: “En los tiempos de Scipio / uno podía caminar / todo a lo largo / del norte de África / en la sombra”.

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