Wallace Stevens


¿Qué seríamos nosotros sin el mito sexual,
el humano ensueño o el poema de la muerte?

Castrados en un amasijo hecho de luna. La vida consiste
en proposiciones acerca de la vida. El humano

ensueño es una soledad en la cual
componemos esas proposiciones, desgarrados por los sueños,

por los terribles sortilegios de las derrotas
y por el miedo a descubrir que derrotas y sueños son uno.

La raza entera es un poeta que escribe
las excéntricas proposiciones de su destino.

Wallace Stevens

(Traducción de Alberto Girri)

**

MEN MADE OUT OF WORDS

What should we be without the sexual myth,
The human revery or poem of death?

Castratos of moon-mash-Life consists
Of propositions obout life. The human

Revery is a solitude in which
We compose these propositions, torn by dreams,

By the terrible incantations of defects
And by the fear that defeats and dreams are one.

The whole race is a poet that writes down

The eccentric propositions of its fate.

 

Wallace Stevens. Poeta estadounidense que figura entre los más destacados del siglo XX. Nació en Reading (Pennsylvania), el 2 de octubre de 1879, y estudió en la Universidad de Harvard. Trabajó como periodista en Nueva York y completó sus estudios de leyes en la universidad de esta ciudad en 1904. Su primer poema se publicó en 1914 en la revista Poetry. En 1923 apareció su primera colección de poemas, Harmonium, que mereció la atención de la crítica aunque vendió menos de 100 ejemplares. Este volumen contiene algunos de sus mejores poemas. Entre los volúmenes posteriores cabe mencionar Ideas de orden (1935), El hombre con la guitarra azul (1937) y Las auroras de otoño (1950). Sus Poemas completos (1954) le hicieron merecedor del Premio Pulitzer. Opus Posthumous (1957) recoge algunos poemas inéditos hasta la fecha. Además de poesía Stevens escribió ensayos críticos, algunos de los cuales se recopilaron en 1951 en El ángel necesario. Entre sus poemas más notables, muchos de los cuales se ocupan de la función de la imaginación creativa en un mundo privado de sentido religioso, figuran ‘Le Monocle de Mon Oncle’, ‘El emperador de los helados’, ‘Mañana de domingo’, ‘Anécdota del cántaro’, ‘Peter Quince al teclado’ y ‘Trece formas de mirar a un mirlo’. La sensualidad de sus imágenes y su precisa dicción poética permiten a Stevens abordar sutiles temas filosóficos con una peculiar mezcla de lirismo e ironía. Gran parte de su poesía pone de manifiesto el contraste entre la desolación y la monotonía de la vida moderna con la riqueza de la naturaleza y la experiencia estética. En 1916 se incorporó a la Hartford Accident and Indemnity Company de Connecticut, y en 1934 se convirtió en vicepresidente de la empresa. Permaneció en ella, pese a su creciente popularidad e importancia como poeta, hasta el día de su muerte, el 2 de agosto de 1955.

Biografía tomada de: el poder de la palabra.

Recogido de:http://ustedleepoesia2.blogspot.com

Hugo Gola

AQUI

yo

y el tiempo

y todo lo demás

y tu corazón

alto y presente

sediento todavía

Apresúrate

que crezco

hasta estallar

Oh qué dulzura

la de este cielo herido

la de esta nube

arrastrando

como quién dice

el ala

sobre mi cabeza

Quiero

aquí

todavía no

Levanta corazón

tu puntería

no te derrames

Me moriré

de puro amor

vacío

me quedaré una tarde

en mi terraza abierta

con las manos sin frutas

de puro

puro

corazón que soy

*

Y SIN EMBARGO

para algo sirve todo

has nacido

tal vez

por un acto de amor

y tu tarea

quizá consista

en repetir ese acto

aunque no sepas muy bien

para qué sirve todo

publicado en Ñ, 11/09/2004.

Olor a pan

El olfato es una vista extraña. Evoca paisajes sentimentales mediante un súbito dibujo del inconsciente. He sentido eso muchas veces. Paso por una calle. No veo nada o, más bien, mirando todo, veo como ve toda la gente. Sé que voy por una calle y no advierto que ella existe  con casas a sus costados, diferentes y construidas por personas. Paso por una calle. De una panadería sale un olor a pan que provoca náuseas de tan dulce: y mi infancia se alza desde un barrio determinado y distante, y otra panadería me surge de ese reino de hadas formado por todo lo que se nos murió. Paso por una calle. Huelo, de pronto, las grutas del mostrador inclinado del local estrecho;  y mi breve vida de campo, no sé ya cuándo ni dónde, tiene árboles al final y sosiego en mi corazón, decididamente niño. Paso por una calle. Me altera, sin que yo pueda evitarlo, un olor a cajones de madera: oh, mi Cesário, te me apareces y yo soy, finalmente, feliz porque regresé, por el recuerdo, a la única verdad que es la literatura.

Fernando Pessoa, El libro del desasosiego.

Nochebuena

Esperemos la Navidad con alegría:

¡Gloria a Dios en las alturas,

y en la tierra, paz a los hombres amados por él! Lucas 2,14.

Caravaggio.Adoración de los pastores.1609

Caravaggio, Adoración de los pastores. http://caravaggio.com/#

Poemas de Amelia Biagioni

En estos tiempos de fin de año son muchos los cierres y balances que nos pesan. Los invito a leer y a saborear dos poemas más de Amelia Biagioni:

 

Oh infierno,

te agradezco

la causa perdida,

la tiniebla entre los dientes,

las manos de humo

y esa espalda acosándome.

Te agradezco

el crepúsculo de piedra que no cesa.

Te agradezco

que existas cuando respiro.

Porque eres el recinto

donde encuentro,

retenidos por el ojo y el fuego,

los nombres y las formas

de la dicha.

*********

BAILE

 

Es el ahora circular,

giramos,

es la reunión sin tú ni yo,

creciendo.

En el centro infinito

de un jardín que se sueña

crecemos girando,

y una flor vertiginosa

abre su pulpa, su fulgor, su aliento,

su locura perfecta,

su baile,

entre las otras ardientes azucenas

cuyo número

ni el mito ni la música

han podido nombrar.

Somos un nuevo sol

con su corola de vaivenes,

con sus planetas delirantes,

ebrios de ciclos y noches de amor,

en esta temporada de universo.

 

Amelia Biagioni, El humo.

 

Es en este tiempo de Adviento que se nos juega la espera puesta en este nacimiento, en este Jesús en quién creemos y quién da consistencia a nuestra vida sacándonos de cualquier apatía o aburrimiento. Y por último, si quieren reflexionar un poquito las apatías que a veces nos pesan,  es muy interesante la reflexión del programa Entre Nosotros de Radio María, acá el link:  http://www.radiomaria.org.ar/content.aspx?con=3227

Amelia Biagioni

Siento en mí un fuego que no puedo dejar extinguir.

V. Gogh

 

1

Digo adiós a Zundert.

Pura ignota entreabierta mi adolescencia

hoy dejará su territorio suave.

Por la vez última

como en todo mi tiempo del espacio natal

                    que mi padre con versículos apacienta

taño el sendero entre difuntos

que me conduce a la fosa donde estoy

después de haber nacido muerto

                                         igual treinta de marzo

                                         mismo lecho

un año antes de mi nacimiento.

 

La piedra con mi nombre

está pulida por los roces del niño solitario

que a la orilla crecía reuniéndose consigo.

 

Pasé la infancia relatándome de boca a fosa

los follajes  las flores  los zumbidos

                               heridos por la maravilla,

mostrándome desde mirada a abismo

el infinito pincelado aliento.

Juntos enderezábamos el árbol el camino el cielo

               para el nido la oruga la oración.

 

Ahora debo partir

ser para siempre mi alejado

y aún no sé si es más fuerte el caminante o el inmóvil.

 

Hacia la mano alada llevo el absorto fuego

y dibujo mi tumba sobre fondo de lápidas y yedras.

La mano indaga escucha desplegando

                            líneas  contornos  sombras  luces

trazo a trazo organiza el más allá del pensamiento

es ojo azul que no comprende pues contempla.

 

-Qué harás oh Vincent sin mis días

                            en tu agujero vertiginoso.

-Seguir muriendo inmensamente Vincent.

-Qué haré Vincent sin ti cruzando el viento.

-Vivir con desmesura Vincent

  encendiendo el jardín humano

  mientras tu espalda en éste yacerá.

 

               *******

 

Sólo pintando advertí cuánta luz hay en esta oscuridad.

V. Gogh

 

Y lo que alterno pinta es siempre

el inocente ojo fatal

que dialoga con su reflejo.

 

       -Ya no sé dónde estoy.

       -Estás dentro al final de tu relámpago.

 

Amelia Biagioni,Estaciones de Van Gogh.

Poema

Escucha, hija, mira: inclina tu oído,

olvida tu pueblo y la casa paterna.

Prendado está el rey de tu belleza.

Salmo 44

Sentada en el jardín espero la poda.

Caracoles abren mucosas,

 

sus babas cuelgan en la cocina:

inclina tu oído decís, un poco, un poco más.

 

Al caer la tarde, el zigzagueo arquea,

las estatuas del fondo liberan sus yuyos

 

y en mi cuerpo bordeo esa curva,

rosas diminutas entre tus tramas.