La poesía es de todos–Juan Gelman

 

Comentario I

(Santa Teresa)

querido amor que partís como un pájaro
acostado sobre los horizontes
¿estará bien darnos todos al todo/sin
ser parte de nada/ni siquiera del vuelo que

te lleva?/¿piensan hermanas y hermanos
que rodeando se puede llegar/o
partiendo y quedándose a la vez se llega
a la unidad buscada como manjar celeste?

o sea/dura es la vida o esta
salud que cavo para encontrarte como luz!
o palabra/ramita donde te poses como
la mano tuya sobre mi corazón

 

Carta abierta – V

sueño grande de vos/¿quién me lo pone?/

¿hablás así contra la pena/como

arrancándote el alma?/¿me apretás

con tu amor?/¿escondido?/¿te subís

 

a cada sol?/¿cada luna?/¿pasando

alto en el aire?/¿solo?/¿desasido?/

¿diseminado por tu pajarito

de no llorar?/¿tu regalo de amo

 

viene por vía suave?/¿por fueguera?

¿ardés contra la ciega de la muerte?

¿me despadrás para despadecerme?/

¿pasás en burrito por la luz?

 

 

Del amor – Juan Gelman y Rodolfo Mederos

 

http://www.juangelman.net/2011/08/11/juan-gelman-y-rodolfo-mederos-trio-en-del-amor/

 

La poesía es de todos – Juan Gelman entrevista a Vanguardia

De http://www.juangelman.net/2012/08/13/la-poesia-es-de-todos-video-entrevista-vanguardia/

Paul Eluard

LA ENAMORADA

Está de pie sobre mis párpados

con sus cabellos en los míos,

tiene la forma de mis manos,

el color tiene de mis ojos,

es absorbida por mi sombra

como una piedra por el cielo.

 

Los ojos tiene siempre abiertos

y no me deja ya dormir.

A plena luz sus sueños hacen

evaporarse a los soles,

me hacen reír, llorar y reír,

hablar sin nada que decir.

 

(De Mourir de ne pas mourir, 1924)

 

TE LO DIJE

Te lo dije para las nubes

te lo dije para el árbol del mar

para cada ola para los pájaros en las hojas

para los quijarros ruidosos

para las manos familiares

para el ojo que se vuelve rostro o paisaje

y el sueño le da el cielo de su color

para toda la noche bebida

para la reja de los caminos

para la ventana abierta para la frente descubierta

te lo dije para tus pensamientos para tus palabras

toda caricia toda confianza se sobreviven.

 

(De L’amour la poésie,  1929)

 

 

MIS HORAS

 

Fui hombre fui roca

fui roca en el hombre hombre en la roca

fui pájaro en el aire  espacio en el pájaro

fui flor en el frío río en el sol

carbúnculo en el rocío

 

Fraternalmente solo fraternalmente libre.

 

I

A lo largo de las ramas

renacen mis hojas

mi camino está coronado

de bienestar asoleado.

 

II

Pobre calor luz grande

mirada aclarándose por fuera

pequeña tierra fuego sublime

que nutre la vista a lo lejos.

 

III

Sobre la hierba olvido mi tierra

mi voz ha cambiado de esperanza

flores y animales tiemblan en el aire

donde resuena el primer canto.

 

IV

El frío el cielo diluyen el viento

el sol blanco me hace sonreír

como un hilo de agua

hace sonreír un prado.

 

V

Mi ventana de bellas plumas

enciende la puerta seca

y yo echo la inocencia

sobre la cabeza de mi perro.

 

VI

Retirada confusa

de la hierba carnosa

del cielo claro reflujo

de la savia de las rutas.

 

VII

Que yo viva para el árbol

no pierda ya sus hojas

para que suene el corazón del agua

para que vuelva el día.

 

VIII

El astro o el alba ver o tocar

los rostros que se casan

seguir con un trazo iluminado

el curso de una máscara variable.

 

IX

Un pilar entre doce

se ha abatido esplendor

de un traje puesto

una sola vez.

 

X

No tengo memoria

y soy torpe

alrededor del lecho fatal

cada objeto es nuevo.

 

XI

Amargura espuma muerta

la sombra colma la zanja

helada que corta el mundo

yo cuido la parte ganada.

 

XII

Te encierro cada noche

llama enana soberana

de la húmeda casa negra

 

Tu me devuelves a mi espacio

a la forma de mi cuerpo.

 

Paul Eluard, trad. R. Alonso en La victoria de Guernica y otros poemas, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1983.

 

 

“Su amplísima obra, límpida y profunda, no deja de ser reconocida en todas partes. De ella afirmó el poeta portugués Antonio Ramos Rosa al traducirlo a su propio idioma: Eluard es fundamentalmente uno: el poeta de la esperanza, de la libertad, de la confianza, esto es, de todas las palabras gastadas y banales que él supo restituir a su pureza para inspirarnos, para elevarnos a la dignidad del lenguaje y, a través de ella, de la vida que él nos descubre.

El decía, al titular un poema: Algunas de las palabras que hasta hoy me estaban misteriosamente prohibidas. Palabras. Maravillosas y ambigüas, radiantes y mortales, las palabras amenazaban con perder su sentido si el poeta, si los hombres, no se lo devuelven. ¿Quién como Eluard, ha sabido devolvernos en poesía el sentido de palabras tan manoseadas como “libertad” y “amor”?”

R. Alonso, Estudio preliminar en La victoria de Guernica y otros poemas, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1983.

Foto de http://en.wikipedia.org/wiki/Paul_%C3%89luard

Al ras

Imagen

 

 

-15-

de madrugada en la carpa hoy fuimos fiesta:

 

los globos brillan sobre columnas blancas

envuelven el techo de gasas y tules  la melodía bordea

las mesas y los invitados  suenan las voces dulces

mientras los chicos chillan y corren  nosotros devoramos

confites dulces con celofán y vino

 

no hay fotos son cuadros simplemente   anillos dorados

   en relieve sobre el masapán blanco     cubierto de rosas

ellos no llegaron   la espera se prolonga

 

estamos preparados: él quitó el plástico y la naftalina del traje

ajustó sus mangas con un preciso plegue   sostenido

ella sacudió el vestido esta tarde   recogió su pelo bajo llave

y dibujó flores grises sobre los dedos

 

 

 

-18-

a veces me pregunto por qué sigo durmiendo a la intemperie
pasó la fiesta y aún sigo fijada a preguntas que nadie sabe
en este tendal sólo unos metros cuentan     nos aísla
la bruma blanca y quieta     por qué Dios sigo
con esta pátina cubriendo toda elasticidad
mis párpados se quiebran en la sombra
me pesan ahí dónde
clavé mi relieve
desnuda y arrodillada

LA POESÍA, LA SALVACIÓN Y LA VIDA

 

Don Raúl lleva un pantalón azul marino

y atraviesa la calle temprano

para reirse a carcajadas con el vecino.

Negro bueno.

El azul del pantalón de Don Raúl

parece pintado por un pintor;

es más un color que un pantalón.

Me quedo pensando:

qué tiene que ver

el pantalón de don Raúl con el momento

en que Pilatos decide la inscripción:

JESÚS NAZARENUS REX JUDEORUM.

Yo no sé en qué

pero sé que existe un grano de salvación

escondido en las cosas de este mundo.

Si no, cómo explicar:

el rostro de Jesús tiene manchas moradas,

reluce el broche de bronce

que prende las capas en los hombros de los soldados romanos.

Un rayo hiere el cielo: amarillo-azul profundo.

Los rostros quedan pálidos, del color de la tierra,

el color de la sangre pisoteada.

¿De qué color eran los ojos del centurión convertido?

El pantalón azul de don Raúl,

para mí,

es parte de la Biblia.

Adelia Prado, El corazón disparado, Editorial Leviatán, Buenos Aires, 1994.

 

 

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De http://commons.wikimedia.org

A sad child

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You’re sad because you’re sad.
It’s psychic. It’s the age. It’s chemical.
Go see a shrink or take a pill,
or hug your sadness like an eyeless doll
you need to sleep.

Well, all children are sad
but some get over it.
Count your blessings. Better than that,
buy a hat. Buy a coat or pet.
Take up dancing to forget.

Forget what?
Your sadness, your shadow,
whatever it was that was done to you
the day of the lawn party
when you came inside flushed with the sun,
your mouth sulky with sugar,
in your new dress with the ribbon
and the ice-cream smear,
and said to yourself in the bathroom,
I am not the favorite child.

My darling, when it comes
right down to it
and the light fails and the fog rolls in
and you’re trapped in your overturned body
under a blanket or burning car,

and the red flame is seeping out of you
and igniting the tarmac beside you head
or else the floor, or else the pillow,
none of us is;
or else we all are.

Margaret Atwood

Para escuchar el poema leído por su autora ir a http://www.margaretatwood.ca/poetry1.php

Una mujer pobre aprende a escribir

.
Está en cuclillas, los pies desnudos,
abiertos, sin
gracia; la falda metida alrededor de los tobillos.
.
Tiene la cara marchita y agrietada.
Parece vieja,
más vieja que nadie.
.
Probablemente tiene treinta años.
Sus manos, también arrugadas y agrietadas,
garabatean con torpeza. Su pelo está escondido.
.
Escribe con un palo, laboriosamente,
en la tierra húmeda y gris,
mientras frunce, con ansiedad, el ceño.
.
Escribe letras grandes, anchas.
Ahí está, terminada,
su primera palabra hasta ahora.
.
Nunca pensó que podría hacerlo,
ella, no.
Eso era para otros.
.
Mira hacia arriba, sonríe
como disculpándose,
pero no lo hace; esta vez, no; ahora sí lo hizo bien.
.
¿Qué está escrito en el barro?
Su nombre. No podemos leerlo.
Pero lo podemos adivinar. Mira su cara:
.
¿Es una Flor gozosa? ¿Radiante? ¿Sol reflejado en el Agua?

Margaret Atwood, La puerta, Ed.Bruguera, Barcelona, España, 2009.