LA POESÍA, LA SALVACIÓN Y LA VIDA

 

Don Raúl lleva un pantalón azul marino

y atraviesa la calle temprano

para reirse a carcajadas con el vecino.

Negro bueno.

El azul del pantalón de Don Raúl

parece pintado por un pintor;

es más un color que un pantalón.

Me quedo pensando:

qué tiene que ver

el pantalón de don Raúl con el momento

en que Pilatos decide la inscripción:

JESÚS NAZARENUS REX JUDEORUM.

Yo no sé en qué

pero sé que existe un grano de salvación

escondido en las cosas de este mundo.

Si no, cómo explicar:

el rostro de Jesús tiene manchas moradas,

reluce el broche de bronce

que prende las capas en los hombros de los soldados romanos.

Un rayo hiere el cielo: amarillo-azul profundo.

Los rostros quedan pálidos, del color de la tierra,

el color de la sangre pisoteada.

¿De qué color eran los ojos del centurión convertido?

El pantalón azul de don Raúl,

para mí,

es parte de la Biblia.

Adelia Prado, El corazón disparado, Editorial Leviatán, Buenos Aires, 1994.

 

 

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De http://commons.wikimedia.org

A sad child

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You’re sad because you’re sad.
It’s psychic. It’s the age. It’s chemical.
Go see a shrink or take a pill,
or hug your sadness like an eyeless doll
you need to sleep.

Well, all children are sad
but some get over it.
Count your blessings. Better than that,
buy a hat. Buy a coat or pet.
Take up dancing to forget.

Forget what?
Your sadness, your shadow,
whatever it was that was done to you
the day of the lawn party
when you came inside flushed with the sun,
your mouth sulky with sugar,
in your new dress with the ribbon
and the ice-cream smear,
and said to yourself in the bathroom,
I am not the favorite child.

My darling, when it comes
right down to it
and the light fails and the fog rolls in
and you’re trapped in your overturned body
under a blanket or burning car,

and the red flame is seeping out of you
and igniting the tarmac beside you head
or else the floor, or else the pillow,
none of us is;
or else we all are.

Margaret Atwood

Para escuchar el poema leído por su autora ir a http://www.margaretatwood.ca/poetry1.php

Una mujer pobre aprende a escribir

.
Está en cuclillas, los pies desnudos,
abiertos, sin
gracia; la falda metida alrededor de los tobillos.
.
Tiene la cara marchita y agrietada.
Parece vieja,
más vieja que nadie.
.
Probablemente tiene treinta años.
Sus manos, también arrugadas y agrietadas,
garabatean con torpeza. Su pelo está escondido.
.
Escribe con un palo, laboriosamente,
en la tierra húmeda y gris,
mientras frunce, con ansiedad, el ceño.
.
Escribe letras grandes, anchas.
Ahí está, terminada,
su primera palabra hasta ahora.
.
Nunca pensó que podría hacerlo,
ella, no.
Eso era para otros.
.
Mira hacia arriba, sonríe
como disculpándose,
pero no lo hace; esta vez, no; ahora sí lo hizo bien.
.
¿Qué está escrito en el barro?
Su nombre. No podemos leerlo.
Pero lo podemos adivinar. Mira su cara:
.
¿Es una Flor gozosa? ¿Radiante? ¿Sol reflejado en el Agua?

Margaret Atwood, La puerta, Ed.Bruguera, Barcelona, España, 2009.

hasta mis huesos …–Juan Manuel Inchauspe

Lentitud

Un hilo de luz se filtra
hasta mi cuarto, rompiendo el vacío
[El] silencio muere
en el palpitar de mi cuerpo
y tras la puerta cerrada, se extiende
oculto el norte
-eterno en mi memoria-
Las sombras informales se aplastan sobre
las cosas
y la mía se rompe bajo una biblioteca
los libros sabios y apretados
me dan la espalda
Yo, desde mi espacio
oigo los pasos de mi madre
lentos, perdidos
entre las muecas de la casa

 

—————

 

 

He dejado, inmóvil
que la noche se pronuncie
[l]enta, hasta mis huesos
y ya extraño sin comprender
nada
siento cómo los misterios
se hacen carne

 

J. M. Inchauspe en blog http://huellasenlacienaga.blogspot.com.ar/2013/05/juan-manuel-inchauspe-el-silencio.html?spref=fb

Variation on the Word Sleep

 

I would like to watch you sleeping, which may not happen. I would like to watch you, sleeping. I would like to sleep with you, to enter your sleep as its smooth dark wave slides over my head and walk with you through that lucent wavering forest of bluegreen leaves with its watery sun & three moons towards the cave where you must descend, towards your worst fear I would like to give you the silver branch, the small white flower, the one word that will protect you from the grief at the center of your dream, from the grief at the center. I would like to follow you up the long stairway again & become the boat that would row you back carefully, a flame in two cupped hands to where your body lies beside me, and you enter it as easily as breathing in I would like to be the air that inhabits you for a moment only. I would like to be that unnoticed & that necessary.

 

Margaret Atwood.

– See more at: http://www.poets.org/viewmedia.php/prmMID/16221#sthash.X06XHNmI.dpuf

La piedra alada

Imagen

El pelícano, herido, se alejó del mar

             y vino a morir

sobre esta breve piedra del desierto.

Buscó,

durante algunos días, una dignidad

para su postura final:

acabó como el bello movimiento congelado

                          de una danza.

 

Su carne todavía agónica

empezó a ser devorada por prolijas alimañas, y sus

         huesos

blancos y leves

resbalaron y se dispersaron en la arena.

                                     Extrañamente

en el lomo de la piedra persistió una de sus alas,

sus gelatinosos tendones se secaron

y se adhirieron 

a la piedra

         como si fuera un cuerpo.

 

Durante varios días

            el viento marino

batió inútilmente el ala, batió sin entender

que podemos imaginar un ave, la más bella,

                       pero no hacerla volar.

 

José Watanabe, La piedra alada , Ed. Bajo la Luna.

 

Tarde de algo más

Cuando la tristeza toma mi corazón busco siempre alguna poesía que anime mi alma, que reconforte mi boca seca.  Encontré unos hermosos poemas de Adelia Prado, poeta brasilera de lo cotidiano en lo perplejo.

 

Poema empezado por el final

Un cuerpo quiere otro cuerpo.
Un alma quiere otra alma y su cuerpo.
Este exceso de realidad me confunde.

 

Una vez más

No quiero amar más a Jonathan.
Estoy cansada de este amor sin mimos,
Destinado a volverse un amor de viejos.
Ay, nunca hablé así
-un amor de viejos.
Sin duda es una falsedad.
Así sea que Jonathan me olvide
Y esta canción desafine
como un mal bolero,
sigo queriendo la bicicleta holandesa
y después la cripta gótica
para que nuestros huesos descansen.
Eh, Jonathan,
no depende de vos
que el cántaro invisible rebalse oro.
Ni de mí.
Quiero afear el poema
para arrojarte mi desprecio,
en vano.
Lo escribe quien me dicta estas palabras,
lo escribe a través de mi mano. 

Trad. Graciela Cros

Antes del nombre

No me importa la palabra, la palabra común
lo que quiero es el espléndido caos de donde emerge la sintaxis
los sitios oscuros donde nacen: de, sino,
el, sin embargo, que, esta incomprensible
muleta que me apoya.

Quien entiende al lenguaje, entiende a Dios,
cuyo Hijo es Verbo. Muere quien entiende.

La palabra es disfraz de una cosa más grave, sorda-muda,
fue inventada para ser callada.

En momentos de gracia, infrecuentísimos,
se le podrá atrapar: un pez vivo con la mano.
Puro susto y terror. 

http://www.bariloche2000.com/cultura/una-de-poetas/36033-una-de-poetas-hoy-adelia-prado.html

 

Encontré también una hermosa reflexión, lectura de sus poemas que recorren algunos de sus poemas. «Lo que me sigue atrayendo de esta poeta , además de su pura sensibilidad, condición primera sin la cual no existiría la literatura , el asombro ante lo cotidiano , lo simple y preciso  de la claridad de  su lenguaje profundo , valga el oxímoron , pues en ese lenguaje elemental están contenidas todas las preguntas trascendentales, toda la metafísica y un particular asomo a lo fantástico.» (J. Menoni. http://www.amsterdamsur.nl/08menoni.html)