DOMINGO A LA MAÑANA

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I
El placer de estar en bata, y a una hora tardía
el café y naranjas en una silla al sol,
y la verde libertad de un papagayo,
sobre un tapiz fúndense para disipar
el sagrado silencio del antiguo sacrificio.
Ella sueña un poco, y siente la oscura
intromisión de esa vieja catástrofe,
como entre las luces del agua se ensombrece una calma.
Las acres naranjas y las brillantes, verdes alas,
parten de un fúnebre cortejo,
serpenteando a través del agua, sin ruido.
El día es cual anchurosa agua sin ruido,
aquietado por el paso de ella con sus pies soñadores
sobre los mares, hacia la callada Palestina,
reino de la sangre y del crepúsculo.
.
II
¿Por qué habría de dar su dádiva a los muertos?
¿Qué es la divinidad si solamente
puede llegar en sigilosas sombras y en sueños?
¿No encontrará en los consuelos del sol,
en la fruta acre y en las brillantes verdes alas,
o en cualquier otro bálsamo o belleza de la tierra,
cosas que amar tanto como el pensamiento del cielo?
La divinidad debe vivir dentro de ella:
pasiones de la lluvia, o estados de ánimo con el caer de la nieve,
lamentos en soledad, o insumisos
entusiasmos cuando la selva florece,
borrascosas
emociones por caminos mojados en noches de otoño;
todos los goces y todas las penas, recordando
la verde rama del verano y el ramaje invernal.
Tales son las medidas consagradas a su alma.
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III
En las nubes tuvo Júpiter su inhumano nacimiento.
Ninguna madre lo amamantó, ninguna dulce tierra
dio majestad a su mítica mente.
Pasó entre nosotros como un gruñón
y magnífico rey pasaría entre sus siervos,
hasta que nuestra sangre, mezclándose, virginal,
con el cielo, trajo al deseo recompensa tal
que hasta los siervos lo reconocieron en una estrella.
¿Fracasará nuestra sangre? ¿O tornaráse
sangre del paraíso? ¿Y la tierra
semejará al paraíso que conocemos?
El cielo será entonces más amistoso que ahora,
una parte de esfuerzo y una parte de dolor,
y cercano en la gloria al amor perdurable,
no este divisorio e indiferente azul.
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IV
Ella dice: “Me gusta cuando los pájaros, al despertar,
antes de volar prueban con sus dulces preguntas
la realidad de los brumosos campos;
pero cuando los pájaros se han ido y sus tibios campos
no vuelven más, ¿dónde está, entonces, el paraíso?
No ronda ninguna profecía,
ni quimera alguna de la tumba,
ni el dorado subterráneo, ni isla
melodiosa donde los espíritus retornan a su hogar,
ni visionario sur, ni nebulosa palmera
remota sobre la colina celestial, que haya perdurado
como perdura el verde de abril, o que perdure
como el recuerdo de los pájaros despiertos,
o su ansia de junio y del atardecer, tocada
por el extenuarse de las alas de la golondrina.
.
V
Ella dice: “pero en la satisfacción siento aún
la necesidad de una dicha imperecedera”.
La muerte es la madre de la belleza; por eso
sólo de ella vendrá el cumplimiento de nuestros sueños
y nuestros deseos. Aunque ella esparce por nuestros
senderos las hojas de la destrucción,
el sendero que tomó la doliente pena, los muchos senderos
por donde el triunfo hizo sonar su fanfarria descarada,
o donde el amor impulsado por la ternura algo susurró.
Ella hace que el sauce tiemble al sol
para las doncellas que solían sentarse y contemplar
los prados, abandonados a sus pies.
Ella induce a los muchachos a amontonar más ciruelas y peras
en desdeñadas bandejas. Las doncellas prueban
y se extravían apasionadamente por las desordenadas hojas.
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VI
¿No habrá en el paraíso otra muerte?
¿No cae jamás el fruto maduro? ¿O las ramas
cuelgan siempre henchidas bajo ese cielo perfecto,
inmutable y sin embargo tan similar a nuestra perecedera tierra
con ríos como los nuestros, siempre en busca
de inencontrables mares, y playas que se alejan
y que nunca tocan con articulado dolor?
¿Por qué plantar el peral en las márgenes de esos ríos,
o perfumar las playas con el aroma del ciruelo?
¡Ay, que luzcan allí nuestros colores,
la sedosa trama de nuestras tardes,
y hagan vibrar las cuerdas de nuestros insípidos laúdes!
La muerte es la madre de la belleza, mística,
y en su ardiente regazo entrevemos
a nuestras madres terrestres que esperan, insomnes.
.
VII
Ágil y turbulento, un círculo de hombres
cantará, orgiástico, una mañana de verano,
su tumultuosa adoración del sol,
no como un dios, sino como uno que podría ser un dios,
desnudo entre ellos, como una fuente salvaje.
Su canto será un cántico del paraíso,
salido de la sangre, retornando a cielo;
y en su canto entrarán, voz tras voz,
el tempestuoso lago donde su señor se deleita,
los árboles como serafines, y las colinas con sus ecos
que prolongan el coro hasta mucho tiempo después.
Ellos conocerán bien la celestial camaradería
de los hombres que sucumben y de la estival mañana.
Y el rocío de sus pies dirá de dónde
han venido y hacia dónde irán.
.
VIII
Ella escucha, sobre esa agua sin ruidos,
una voz que grita: “la tumba en Palestina
no es el pórtico de los espíritus que se demoran.
Es la sepultura de Jesús, donde Él yació”.
Vivimos en un antiguo caos del sol,
o en la vieja dependencia del día y la noche,
o en la soledad insular, libre, sin tutela,
de esas anchurosas aguas, ineludibles.
Los ciervos recorren nuestros montes, y las codornices
silban en torno de nosotros sus espontáneos gritos;
dulces bayas maduran en el páramo,
y en la soledad del cielo, al atardecer,
peregrinas bandadas de palomas describen
ambiguas ondulaciones al hundirse en la oscuridad,
sobre las abiertas alas.
.
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Wallace Stevens, trad. A. Girri, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1988.

El poema en inglés puede leerse acá.

Sobre la poesía de Stevens puede leerse un interesante artículo de Guillermo Saccomano en Página/12:

“Evitando pisar esta trampa, Wallace Stevens (1879-1955) supo ser más un poeta escondido que un autor “secreto” y se las ingenió para proteger su poesía del parnaso de exhibicionismo intelectual. “Soy abogado y vivo en Hartford. Estos hechos no son ni divertidos ni relevantes”, fue la respuesta escrita que despachó al director de una revista que buscaba reportearlo. Pionero en abstenerse del gallinero literario mediante la reclusión, deviene un antecedente de Salinger. Pero menos crispado. Ni timidez ni afán de hacerse el raro. Stevens pensaba: “Después de que se abandonó la creencia en dios, la poesía es esa esencia que ocupa su lugar como la redención de la vida”. Entonces Stevens cuidaba religiosamente tanto su escritura poética como las rosas del jardín de su casa. Al leerlo uno queda impregnado por la añoranza de bosques y nevadas, el sonido de un búho, vestigios de una naturaleza perdida, la invasión de una melancolía adánica. Pero estas impresiones se cortan enseguida con un relampagueo de mordacidad que nos retorna a lo más elemental de lo diario. La poesía de Stevens, consciente de su poder, mediante una vuelta de tuerca, un guiño, le avisa al lector que no debe tomarse muy en serio.”

 

After Dark – Adrienne Rich

I

You are falling asleep and I sit looking at you

old tree of life

old man whose death I wanted

I can´t stir you up now.

Faintly a phonograph needle

whirs round in the last groove

eating my heart to dust.

That terrible record! how it played

down years, wherever Iwas

in foreign languages even

over and over, I know you better

than you know yourself    I know

you better than you know

yourself     I know

you until, self-maimed,

I limped off, torn at the roots,

stopped singing a whole year,

got a new body, new breath,

got children, croaked for words,

forgot to listen

or read your mene tekel fading on the wall,

woke up one morning

and knew myself your daugther.

Blood is a sacred poison.

Now, unasked, you give ground.

We only want to stifle

what’s stifling us already.

Alive now, root to crown. I’d give

-oh, -something-not to know

our struggles now are ended.

I seem to hold you, cupped

in my hands, and disappearing.

When your memory fails-

no more to scourge my inconsistencies-

the sashcords of the world fly loose.

A window crashes

suddenly down. I go to the woodbox

and take a stick of kindling

to prop the sash again.

I grow protective toward the world.

II

Now let’s away from prison-

Underground seizures!

I used to huddle in the grave

I’d dug for you and bite

my tongue for fear it would babble

-Darling-

I thought they’d find me there

someday, sitting upright, shrunken,

my hair like roots and in my lap

a mess of broken pottery-

wasted libation-

and you embalmed beside me.

No, let’s away. Even now

there’s a walk between doomed elms

(whose like we shall not see much longer)

and something -grass and water-

an old dream-photograph.

I’ll sit with you there and tease you

for wisdom, if you like,

waiting till the blunt barge

bumps along the shore.

Poppies burn in the twilight

like smudge pots,

I think you hardly see me

but -this is the dream now-

your fears blow out,

off, over the water.

At the last, your hand feels steady.

Al oscurecer

I

Te estás quedando dormido mientras te observo

viejo árbol de la vida

viejo cuya muerte llegué a desear

y a quien no puedo reanimar.

La aguja de un fonógrafo débilmente

de vueltas en el último surco

devorándome el corazón, haciéndolo polvo.

¡Ese horrendo disco! Cómo recorrió

los años donde quiera que me hallara

incluso en lenguas extranjeras

una y otra vez. Te conozco mejor

que tú a ti misma     Te conozco

mejor que tú a ti misma

Te conozco

hasta que, automutilada,

me fui cojeando, cercenada de raíz,

dejé de cantar un año entero,

me hice de un nuevo cuerpo, nuevo aliento,

tuve niños, gruñí tras las palabras,

olvidé escuchar

o leer tu mene tekel desvaneciéndose en la pared,

desperté una mañana

y me supe hija tuya.

La sangre es un veneno sagrado.

Ahora, sin que te lo pida, ofreces terreno.

Sólo queremos sofocar

lo que ya nos está sofocando.

Vivísima ahora, de la raíz a la corona,

daría, ay, cualquier cosa, por no saber

que nuestras batallas han concluido.

Como que te contengo, arremolinado

entre mis manos, a punto de desaparecer.

Cuando te falla la memoria

-ya no para castigar mi inconsecuencia-

las riendas del mundo se van volando.

Una ventana se azota

repentinamente. Me dirijo a la caja de madera,

busco una vara propicia al fuego

y me tomo las riendas otra vez.

Me torno protectora frente al mundo.

II

Salgamos ya de la prisión

¡ataduras subterráneas!

Solía apretujarme en la tumba

que había cavado para ti y morderme

la lengua de miedo

-Querido-

Creí que me hallarían ahí

algún día, sentadita, encogida,

con el pelo como raíces y en las piernas

un montón de pedacitos de cerámica

-libación desperdiciada-

y tú, embalsamado junto a mi.

No, vámonos. Todavía existe

el paseo de los álamos decadentes

(cuya estirpe no durará mucho)

y algo -pasto y agua-

una vieja fotografía de sueño.

Me sentaré ahí a tu lado y te haré bromas

por sabiduría, si quieres,

en espera de que el lento lanchón de carga

tope con el muelle.

Las amapolas se encienden en el crepúsculo

como vasijas ahumadas.

Creo que apenas si me ves

pero -he aquí el sueño-

tus miedos se van volando

lejos, por encima de las aguas.

Al fin, tu mano recobra su firmeza.

Adrienne Rich(1929-2012), After dark, trad. Pura López Colomé  en “Poesía norteamericana contemporánea (selección, presentación y notas de Alberto Blanco)”, Revista de la Universidad de México, No. 489 Octubre (1991) , en http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/ojs_rum/index.php

Those Winter Sundays

Those Winter Sundays

Sundays too my father got up early
and put his clothes on in the blue-black cold,
then with cracked hands that ached
from labor in the weekday weather made
banked fires blaze.  No one ever thanked him.

I’d wake and hear the cold splintering, breaking.
When the rooms were warm, he’d call,
and slowly I would rise and dress,
fearing the chronic angers of that house,

Speaking indifferently to him,
who had driven out the cold
and polished my good shoes as well.
What did I know, what did I know
of love’s austere and lonely offices?

Robert Hayden(1913-1980), from COLLECTED POEMS OF ROBERT HAYDEN, edited by Frederick Glaysher.

Robert Hayden, imagen de http://www.poetryfoundation.org/bio/robert-hayden#poet

Una hermosa lectura de este poema puede escucharse en esta página.

John Ashbery

Buceando en la web me encontré con un par de entrevistas a John Ashbery que quisiera compartirles: http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/28174/John_Ashbery, http://cyber.law.harvard.edu/blogs/gems/ion/20040417elpbab23.pdf y más información interesante: http://www.poets.org/poet.php/prmPID/238, http://epc.buffalo.edu/authors/ashbery/.Le sumo un par de poemas del autor.

W.deKooning.Untitled.1958

W. de Kooning. Untitled. 1958.

Soneto Azul

Hace mucho que entonces empezaba a aparecer como ahora

Pero ahora no es sino la salida a un camino nuevo aunque todavía

Indefinido. Aquél ahora, el visto una vez

Desde lejos, es nuestro destino

No importa lo que pase. Es

El pasado presente del que están hechas las facciones de nuestra

cara,

Las opiniones nuestras. Somos a medias eso y no

Nos importa la otra mitad. Vemos

Lo suficiente hacia adelante para que el resto de nosotros

Resulte implícito en los alrededores en penumbra.

Sabemos que esta parte del día llega cada día

Y nos parece que, si tiene algunos derechos, igual

Nosotros tenemos derecho a considerarnos nosotros mismos en la

medida

En que somos en él y no en otro día u

Otro lugar. El tiempo nos favorece

Al tiempo que se favorece, pero sólo

Mientras no hayamos cedido eso pocos centímetros, espectro

Del devenir antes que el devenir pueda ser visto,

O venga a significar todas las cosas que parece querer decir ahora.

Las cosas de las que se iba a hablar

Ya llegaron y se fueron pero son recordadas aún

Como recientes. Hay un grano de curiosidad

En la base de cada una, que desenrolla.

Un signo de interrogación como otra ola en la arena.

Cuando llega para otorgar, para arruinar lo que teníamos,

Hemos, nos damos cuenta, ganado o sido ganados

Por lo que pasaba por allí, luminoso con el aura

De las cosas apenas olvidadas y revividas.

Cada imagen encuentra su sitio con la calma.

De quien no tiene muchos, justo los que necesita.

Vivimos en el suspiro de nuestro presente.

Si esto es todo lo que vamos a recibir

Tal vez podamos re-imaginar la otra mitad, deduciéndola

De la forma de lo que es visto, insertándola

En su idea de cómo deberíamos

Proceder. De todos modos sería trágico encajar justo

En el espacio creado por nuestro no llegar todavía,

Pronunciar el discurso que corresponde allí,

Porque el progreso ocurre al reinventar

Tales palabras a partir de nuestra pálida memoria de ellas,

Violando ese espacio para

Dejarlo intacto. Así y todo

Somos de por aquí, y nos hemos movido una distancia

Considerable; nuestro pasar es una fachada.

Pero nuestra comprensión de él se justifica.

Blue Sonata

Long ago was the then beginning to seem like now/As now is but the setting out on a new but still/Undefined way. That now, the one once/Seen from far away, is our destiny/ No matter waht else may happen to us. It is/ The present past of which or features,/Our opinions are made. We are half it and we/ Care nothing about the rest of it. We/ Can see far enough ahead for the of us to be/ Implicit in the surroundings that twilight is./ We know that this part of the day comes every day/ And we feel that, as it has its rights, so/We have our right to be ourselves in the measure/ That we are in it and not some other day, or in/ Some other place. The time suits us/ Just as it fancies itself, but just so far/ As we not give up that inch, breath/ Of becoming before becoming may be seen,/ Or come to seem all that it seems to mean now. // The things that were coming to be talked about/Have come and gone and are still remembered/ As being recent. here is a grain of curiosity/ At the base of some new thing, that unrolls/ Its question mark  like a new wave on the shore./ In coming to give, to give up what we had,/ We have, we understand, gained or been gained/ By what was passing through, bright with the sheen/ Of things recently forgotten and revived./ Each image fits into place, with the calm/ Of not having too many, of having  just enough./ We live in the sigh of our present. // If that was all there was to have/ We could re-imagine the other half, deducing it/ From the shape of what is seen, thus/ Being inserted into its idea of how we/ Ought to proceed. It  would be tragic to fit/ Into the space created by our not having arrived yet,/ To utter the speech that belongs there,/ For progress occurs through re-inventing/ These words from a dim recollection of them,/ In violating that space in such a way as/ To leave it intact. Yet we do after all/ Belong here, and have moved a considerable/ Distance; our passing is a facade./ But our understanding of it is justified.

**

Eco Tardío

Solos con nuestra locura y nuestra flor favorita

Vemos que no hay de veras nada acerca de qué escribir.

O más bien, es necesario escribir acerca de las mismas cosas

De la misma manera, repitiendo las mismas cosas una y otra vez

Para que el amor continúe y sea gradualmente diferente.

Las colmenas y las hormigas tienen que ser reexaminadas eternamente

Y el color del día registrado

Cientos de veces y variado de verano a invierno

Para que se enlentezca el ritmo hasta una auténtica

Sarabanda y se entrevere allí, vivo y reposado.

Sólo entonces la falta de atención endémica

De nuestras vidas puede enroscarse alrededor de nosotros, amistosa,

Y con un ojo puesto en esas largas sombras teñidas y afelpadas

Que hablan tan hondo a nuestra falta de preparación y

Conocimiento acerca de nosotros mismos, los motores parlantes de nuestro día.

Late Echo

Alone with our madness and favorite flower/We see that there really is nothing left to write about./ Or rather it is necessary to write about the same old things/ In the same way, repeating the same things over and over/ For love to continue and gradually different. // Beehive and ants have to be reexamined eternally/ And the color of the day put in/ Hundreds of times and varied from summer to winter/ For it to get slowed down to the pace of an authentic/ Saraband and huddle there, alive and resting.  // Only then can the chronic inattention/ Of our lives drape itself around us, conciliatory/ And with one eye on those long tan plush shadows/ That speak so deeply into our unprepared knowledge/ Of ourselves, the talking engines of our day.

De Como un Proyecto del que Nadie Habla, Ed. El Tucán de Virginia, México, 1993. Trad. R. Echevarren.

Wallace Stevens


¿Qué seríamos nosotros sin el mito sexual,
el humano ensueño o el poema de la muerte?

Castrados en un amasijo hecho de luna. La vida consiste
en proposiciones acerca de la vida. El humano

ensueño es una soledad en la cual
componemos esas proposiciones, desgarrados por los sueños,

por los terribles sortilegios de las derrotas
y por el miedo a descubrir que derrotas y sueños son uno.

La raza entera es un poeta que escribe
las excéntricas proposiciones de su destino.

Wallace Stevens

(Traducción de Alberto Girri)

**

MEN MADE OUT OF WORDS

What should we be without the sexual myth,
The human revery or poem of death?

Castratos of moon-mash-Life consists
Of propositions obout life. The human

Revery is a solitude in which
We compose these propositions, torn by dreams,

By the terrible incantations of defects
And by the fear that defeats and dreams are one.

The whole race is a poet that writes down

The eccentric propositions of its fate.

 

Wallace Stevens. Poeta estadounidense que figura entre los más destacados del siglo XX. Nació en Reading (Pennsylvania), el 2 de octubre de 1879, y estudió en la Universidad de Harvard. Trabajó como periodista en Nueva York y completó sus estudios de leyes en la universidad de esta ciudad en 1904. Su primer poema se publicó en 1914 en la revista Poetry. En 1923 apareció su primera colección de poemas, Harmonium, que mereció la atención de la crítica aunque vendió menos de 100 ejemplares. Este volumen contiene algunos de sus mejores poemas. Entre los volúmenes posteriores cabe mencionar Ideas de orden (1935), El hombre con la guitarra azul (1937) y Las auroras de otoño (1950). Sus Poemas completos (1954) le hicieron merecedor del Premio Pulitzer. Opus Posthumous (1957) recoge algunos poemas inéditos hasta la fecha. Además de poesía Stevens escribió ensayos críticos, algunos de los cuales se recopilaron en 1951 en El ángel necesario. Entre sus poemas más notables, muchos de los cuales se ocupan de la función de la imaginación creativa en un mundo privado de sentido religioso, figuran ‘Le Monocle de Mon Oncle’, ‘El emperador de los helados’, ‘Mañana de domingo’, ‘Anécdota del cántaro’, ‘Peter Quince al teclado’ y ‘Trece formas de mirar a un mirlo’. La sensualidad de sus imágenes y su precisa dicción poética permiten a Stevens abordar sutiles temas filosóficos con una peculiar mezcla de lirismo e ironía. Gran parte de su poesía pone de manifiesto el contraste entre la desolación y la monotonía de la vida moderna con la riqueza de la naturaleza y la experiencia estética. En 1916 se incorporó a la Hartford Accident and Indemnity Company de Connecticut, y en 1934 se convirtió en vicepresidente de la empresa. Permaneció en ella, pese a su creciente popularidad e importancia como poeta, hasta el día de su muerte, el 2 de agosto de 1955.

Biografía tomada de: el poder de la palabra.

Recogido de:http://ustedleepoesia2.blogspot.com

Humanidad hecha de palabras

¿Qué seríamos nosotros sin el mito sexual,

el humano ensueño o el poema de la muerte?


Castrados en un amasijo hecho de luna. La vida consiste

en proposiciones acerca de la vida. El humano


ensueño es una soledad en la cual

componemos esas proposiciones, desgarrados por los sueños,


por los terribles sortilegios de las derrotas

y por el miedo a descubrir que derrotas y sueños son uno.


La raza entera es un poeta que escribe

las excéntricas proposiciones de su destino.


W.Stevens (traducción A. Girri)



Espejo...ColorBlog

Espejo. Marcos Andavert.

http://marcosandavert.blogspot.com/

las formas

“… Las formas conservan

una fuerte dosis de belleza ideal!, porque

las nutren nuestros sueños, tan inconsecuentes hasta que un día

nos fijamos en el hueco que dejaron. Ahora su importancia

está clara si no su significado. Habían de nutrir un sueño que

las incluye a todas, ya que están

finalmente invertidas en el espejo acumulador.

Parecían extrañas porque en realidad no podíamos verlas.

Y de esto sólo nos damos cuenta en un punto en el que se esfuman

como una ola rompiendo en una roca, renunciando

a su forma en un gesto que expresa esa forma.

Las formas conservan una fuerte dosis de belleza ideal

al hurgar en secreto en nuestra idea de la distorsión.

¿Por qué estar descontentos con esa ordenación, si

los sueños nos prolongan al ser absorbidos?

J. Ashbery, Autorretrato en un espejo convexo (trad. Javier Marías)

 

Lecturas

 

EL HOMBRE DE LA GUITARRA AZUL
(fragmento)
I
El hombre inclinado sobre su guitarra,
un sastre de mala muerte. El día era verde. 

Le dijeron: “Tienes una guitarra azul,
tú no ejecutas las cosas como son”.

El hombre respondió: “Las cosas como son
en la guitarra sufren un cambio”.

Y entonces le dijeron: “Pero toca, debes hacerlo,
un aire que nos trascienda y que a la vez sea nosotros,

un aire en la guitarra azul
de las cosas exactamente como son”.

XVIII

Un sueño (por así llamarlo) en el cual
pueda yo creer, frente al objeto,

un sueño ya nomás sueño, sino una cosa,
de las cosas como son, como la guitarra azul,

en ciertas noches, después de largo rasguear,
se consagra a pulsar los sentidos, no los dedos,

pero los auténticos sentidos, como cuando desfloran
el resplandor del viento. O cuando llega el alba,

como la luz en un reverbero de escollos
emergiendo de un mar que fue.

XIX

Que pueda yo reducir el monstruo
a mí mismo, y luego ser yo mismo

frente al monstruo, ser más que una parte
de él, más que el monstruo tañedor

de uno de sus monstruosos laúdes, no estar solo,
sino juzgar el monstruo y ser
dos cosas, las dos juntas como una,
y tañer al monstruo y a mí mismo,

o mejor, para nada a mí mismo
sino a él, a su inteligencia,

y ser en el laúd el león,
antes ese león encerrado en la piedra.

XXII

La poesía es el tema del poema.
De esto nace el poema y a esto

vuelve. Entre ambos extremos,
entre origen y retorno,

existe una ausencia de la realidad,
las cosas como son. O así parecen serlo.

¿Pero son distintos? Es una ausencia
lo que al poema da la verdadera

apariencia, verde de sol, rojo de nube,
tierra que siente, cielo que pienso.

De éstos toma. Tal vez da
en universal reciprocidad.
W.Stevens (traducción a.Girri)