Entre la esperanza y la violencia, se teje la historia. Una cosa, dice José Tarditti, es la historia tiene otra, bien distinta, la ficción.
Ronsino H., La descomposición, ed. Interzona, Buenos Aires, 2007, pág. 82

Espacio para mirar, soñar y pensar un poco sobre poesía y otras latitudes derramadas en la superficie.
Entre la esperanza y la violencia, se teje la historia. Una cosa, dice José Tarditti, es la historia tiene otra, bien distinta, la ficción.
Ronsino H., La descomposición, ed. Interzona, Buenos Aires, 2007, pág. 82

—
I
You are falling asleep and I sit looking at you
old tree of life
old man whose death I wanted
I can´t stir you up now.
—
Faintly a phonograph needle
whirs round in the last groove
eating my heart to dust.
That terrible record! how it played
—
down years, wherever Iwas
in foreign languages even
over and over, I know you better
than you know yourself I know
—
you better than you know
yourself I know
you until, self-maimed,
I limped off, torn at the roots,
—
stopped singing a whole year,
got a new body, new breath,
got children, croaked for words,
forgot to listen
—
or read your mene tekel fading on the wall,
woke up one morning
and knew myself your daugther.
Blood is a sacred poison.
—
Now, unasked, you give ground.
We only want to stifle
what’s stifling us already.
Alive now, root to crown. I’d give
—
-oh, -something-not to know
our struggles now are ended.
I seem to hold you, cupped
in my hands, and disappearing.
—
When your memory fails-
no more to scourge my inconsistencies-
the sashcords of the world fly loose.
A window crashes
—
suddenly down. I go to the woodbox
and take a stick of kindling
to prop the sash again.
I grow protective toward the world.
—
II
Now let’s away from prison-
Underground seizures!
I used to huddle in the grave
I’d dug for you and bite
—
my tongue for fear it would babble
-Darling-
I thought they’d find me there
someday, sitting upright, shrunken,
—
my hair like roots and in my lap
a mess of broken pottery-
wasted libation-
and you embalmed beside me.
—
No, let’s away. Even now
there’s a walk between doomed elms
(whose like we shall not see much longer)
and something -grass and water-
—
an old dream-photograph.
I’ll sit with you there and tease you
for wisdom, if you like,
waiting till the blunt barge
—
bumps along the shore.
Poppies burn in the twilight
like smudge pots,
I think you hardly see me
—
but -this is the dream now-
your fears blow out,
off, over the water.
At the last, your hand feels steady.
—
—
Al oscurecer
I
Te estás quedando dormido mientras te observo
viejo árbol de la vida
viejo cuya muerte llegué a desear
y a quien no puedo reanimar.
—
La aguja de un fonógrafo débilmente
de vueltas en el último surco
devorándome el corazón, haciéndolo polvo.
¡Ese horrendo disco! Cómo recorrió
—
los años donde quiera que me hallara
incluso en lenguas extranjeras
una y otra vez. Te conozco mejor
que tú a ti misma Te conozco
—
mejor que tú a ti misma
Te conozco
hasta que, automutilada,
me fui cojeando, cercenada de raíz,
—
dejé de cantar un año entero,
me hice de un nuevo cuerpo, nuevo aliento,
tuve niños, gruñí tras las palabras,
olvidé escuchar
—
o leer tu mene tekel desvaneciéndose en la pared,
desperté una mañana
y me supe hija tuya.
La sangre es un veneno sagrado.
—
Ahora, sin que te lo pida, ofreces terreno.
Sólo queremos sofocar
lo que ya nos está sofocando.
—
Vivísima ahora, de la raíz a la corona,
daría, ay, cualquier cosa, por no saber
que nuestras batallas han concluido.
Como que te contengo, arremolinado
entre mis manos, a punto de desaparecer.
—
Cuando te falla la memoria
-ya no para castigar mi inconsecuencia-
las riendas del mundo se van volando.
Una ventana se azota
—
repentinamente. Me dirijo a la caja de madera,
busco una vara propicia al fuego
y me tomo las riendas otra vez.
Me torno protectora frente al mundo.
—
II
Salgamos ya de la prisión
¡ataduras subterráneas!
Solía apretujarme en la tumba
que había cavado para ti y morderme
—
la lengua de miedo
-Querido-
Creí que me hallarían ahí
algún día, sentadita, encogida,
—
con el pelo como raíces y en las piernas
un montón de pedacitos de cerámica
-libación desperdiciada-
y tú, embalsamado junto a mi.
—
No, vámonos. Todavía existe
el paseo de los álamos decadentes
(cuya estirpe no durará mucho)
y algo -pasto y agua-
—
una vieja fotografía de sueño.
Me sentaré ahí a tu lado y te haré bromas
por sabiduría, si quieres,
en espera de que el lento lanchón de carga
—
tope con el muelle.
Las amapolas se encienden en el crepúsculo
como vasijas ahumadas.
Creo que apenas si me ves
—
pero -he aquí el sueño-
tus miedos se van volando
lejos, por encima de las aguas.
Al fin, tu mano recobra su firmeza.
—
Adrienne Rich(1929-2012), After dark, trad. Pura López Colomé en “Poesía norteamericana contemporánea (selección, presentación y notas de Alberto Blanco)”, Revista de la Universidad de México, No. 489 Octubre (1991) , en http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/ojs_rum/index.php
Those Winter Sundays
Sundays too my father got up early
and put his clothes on in the blue-black cold,
then with cracked hands that ached
from labor in the weekday weather made
banked fires blaze. No one ever thanked him.
I’d wake and hear the cold splintering, breaking.
When the rooms were warm, he’d call,
and slowly I would rise and dress,
fearing the chronic angers of that house,
Speaking indifferently to him,
who had driven out the cold
and polished my good shoes as well.
What did I know, what did I know
of love’s austere and lonely offices?
Robert Hayden(1913-1980), from COLLECTED POEMS OF ROBERT HAYDEN, edited by Frederick Glaysher.
Robert Hayden, imagen de http://www.poetryfoundation.org/bio/robert-hayden#poet
Una hermosa lectura de este poema puede escucharse en esta página.
AFLUENCIA
Yo hice un libro, pero, oh mi Dios,
no perdí la poesía.
Hoy después de la fiesta,
cuando me levanté para hacer café,
una densa neblina volvía de ceniza los pastos,
las casas, las personas con los paquetes de pan.
El hilo indesarmable de la vida tejía su curso.
Persistiendo, la necesidad de los relojes,
de los descongestionantes nasales.
Mi libro sobre la mesa contrapunteaba exacto
con los gorriones, los urinales por la mitad,
el antiguo e intenso deseo de un verso.
El reloj sonó sin asustar a las migas sobre la mesa.
Como antes, gracias a Dios.

Imagen: Niño mirando por la ventana, Rodrigo Alvarez en Flickr CC.
HUÉRFANA EN LA VENTANA
Estoy con nostalgia de Dios,
una nostagia tan honda que me seca.
Estoy como paja y nada me conforta.
El amor hoy está tan pobre, tiene gripe,
mi aliento no está para salones.
Me quedo en casa esperando aDios,
escarbando la uña, hurgando mi nariz llorosa,
queriendo un póster de él, en mi cuarto,
amando igual que antes
la palabra crepúsculo.
Toda la vida supe que el mundo es destierro.
Cuando el sol se va es para la casa de Dios que va,
para la casa donde está mi padre.
Adelia Prado, EL CORAZÓN DISPARADO, colección Brönte, Editorial Leviatan, Buenos Aires, 1994.
Como cuerdas del arpa
se tocan los pinos,
donde se derrumbó el cerco,
junto la orilla olvidada
y una mesita luminosa.
El paraíso oculto,
vivificado por alguien.
Al lado de los pinos
el sendero conduce,
poblado de misterio,
hacia un banco amable,
visto por alguien en el sueño.
Que se le acerque
reflexivo, concentrado,
el que sabe amar, no sé a quién,
esperar, no sé qué,
y se duerma, y que su alma vuele
hacia los manantiales claros
y en las ondas de plata
juegue.
***
Tú mi alegría.
Tú mi montecito a la orilla del lago.
Mi cuerda. Mi tarde. Mi horizonte.
Mi rama limpia en el cielo pálido.
Mi alto-alto horizonte de la tarde.
Elena Guró (1877-1913) en blog http://animalesenbruto.blogspot.com.ar/

me cuesta llevarme cada tanto
hacía algún lugar fuera de esto
fuera de esto que me veo
en el fondo de algún lugar
fuera de todo
dormir al sol por un día
Foto: Sunset over Prague 1. Donald Judge. Flickr CC.
Hace unos días vi una hermosa muestra de grabados en el Museo Quinquela Martin. Comparto ahora un cuadro del artista Pablo Flaiszman, además invito visitar su sitio web: http://pablo-flaiszman.eion.me/
-2-
alrededor de este toldo somos tragados:
el calor quema en enero persisten los licores entre nuestros pies inescrupulosa entrega
breve diluirse metros inhabilitados gases sobre los quejidos bajo este cono pardo
donde no corre el viento ni una céntima la mezcla gaseosa que dilata en huracanes
y cabellos que encienden ojos o pelvis poco importa
nos dejamos agotar en eso
que sufrimos o que nos lleva a mirar un poco más
o es el contorno que da sustento
caminamos o respiramos apenas como en un círculo sin aire
en clausura con el griterío abandonado de lo que nos falta
y bordeando esa línea de sombra
nos dejamos ahí: raíz luminosa
Dios al que llamamos impacientes
-3-
desde esta rendija la turba nos llama despacio:
colchones apilados de día revuelven sus encarnados pies esculpen plumas
mientras nos picotean sus esferas nocturnas: reverberan
lo que no está este desoír este haber perdido todo y permanecer:
la vecina de doce no habla ni ríe
hay días en los que Dios nos hace seguir entre los quiebres de un blindado:
abrazar a un hijo que no puede no llora
al olor todavía violáceo caliente embutido la lluvia que vuelve
y burlar ese ahogo como arterias que se recomponen
desplazar el encierro
entonces la obstrucción se derrama el día se abre
tonos blancos tatuándose entre los dedos
-21-
con el sonido de la cascada presiente su punzón
entre sus hombros negros y fríos
la punta desgarra como un dibujo en círculos
gira y cala esas capas blancas diminutas casi inexistentes
y tiene arena mojada entre las garras devora colibríes
entre tanto roe como cualquier animal
larvas escondidas bajo tantas tierras
es la cascada su furia
y el alacrán entre sus hombros
-32-
alzo la nariz como quien espera ahí abajo
el techo la lluvia algunos charcos
con el reflejo de quien cae
el pozo el agua acumulo en el torso
encojo los brazos así mientras veo
el pantalón azúl de Raúl veo
ese que es más un color que un pantalón1
escribir cuentas y versos veo
sacados de ese golpetear entre los bártulos
de ese grano de salvación
escondiendo diminutos jazmines
tirando las costras de este patiecito
como quien los deja brillar blancos o verdes otro día más
Publicados en al ras, Ediciones La Biblioteca, colección miliuna, septiembre de 2013, Buenos Aires.