Inviernos

SMALL POEMS FOR THE WINTER SOLSTICE

I

A clean page: what

shines in you is not nothing

though equally clear & blue

and I’m old enough to know

I ought to give up wanting

to touch that shining.

What shines anyway?

Stars, cut glass, and water,

and you in your serene blue shirt

standing beside a window

while it rains, nothing

much going on, intangible.

To put your hand

into the light reveals

the hand but the light also:

shining is where they touch.

Other things made of light:

hallucinations & angels.

If I reach my hands

into you, will you vanish?

II

Free fall

is falling but at least it’s

free, I don’t even know

whether I jumped or was pushed,

but it hardly matters now

I’m up here. No wings

or net but for an instant

anywau there’s a great

view: the sea,

a line of surf, brown cliffs

tufted with scrub, your upturned

face white zero.

I wish I knew

whether you?ll catch or watch.

I

Una página en blanco: lo que

brilla en ti no es la nada,

aunque es igual de limpio, igual de azul

y he vivido lo bastante para saber

que debo renunciar al deseo

de tocar ese brillo.

¿Qué es lo que brilla?

Estrellas, cristal roto y agua,

y tú, vestido con la serena camisa azul,

de pie, al lado de una ventana

mientras llueve, sin que suceda

casi nada, intocable.

Pones la mano

en la luz, y se revela no sólo

la mano, también la luz;

es en el brillo donde se tocan ambas.

Otras cosas hechas de luz:

las alucinaciones y los ángeles.

Si extendiera mis manos

hacia ti, ¿desaparecerías?

II

La caída libre

es caer, pero al menos es

libre. Ni siquiera sé

si salté o si me empujaron,

pero no importa ahora

que estoy aquí arriba. No hay alas

ni red, pero por un instante

hay una magnífica

vista: el mar

una línea de olas, acantilados pardos

con mechones de maleza, tu cara

vuelta hacia arriba, un cero blanco.

Ojalá supiera

si vas a cazar o sólo a mirar.

Margaret Atwood, en Historias reales, (Traducción de M. P.Somacarrera Iñigo), ed. Bruguera, España, 2010.

pedras

delicadeza           o cuidado

medir el trazo

medirlo            degustarlo

en sonoridad      una de a poco

y menos

es lento, este deleite claro

en residuos sonoros.

 

sordos cielos

 

XXIX

Cuando caído en desgracia ante la fortuna y ante los ojos de los hombres lloro mi condición de proscripto, y perturbo los sordos cielos con mis inútiles gritos; cuando me contemplo a mí mismo, y maldigo mi destino, deseando parecerme a otras personas, más ricas en esperanzas; ser tan hermoso como ellas, y como ellas tener muchos amigos; cuando envidio el arte de aquél y el poder de este otro, descontento de lo que más placer me da; y cuando en el fondo del pensamiento ya casi me desprecio a mí mismo, de pronto, pienso al azar en ti, y toda mi alma, como la alondra que asciende al surgir el día, se eleva desde la oscura tierra y canta hasta las puertas del cielo.

Porque el recuerdo de tu dulce amor me confiere tal riqueza, que en esos momentos no me cambiaría por un rey.

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Foto: Mirando al cielo. Miquel González Page. Flickr CC.

 

LXIV

Cuando veo cómo la mano aleve del tiempo ha borrado el opulento y orgulloso esplendor de las sepultas épocas olvidadas; cuando veo arrasadas las más altas torres, y el bronce eterno esclavo de las furias mortales; cuando percibo las ventajas que el ávido océano roba al reino de la costa, y las que la tierra firme roba a su vez al húmedo imperio, compensando ganancias con pérdidas, y pérdidas con ganancias; cuando contemplo ese intercambio de estados, y esas decadencias, toda esa ruina me enseña a pensar así: que vendrá el tiempo ineludible, y se llevará mi amor.

Y ese pensamiento es como la muerte: saber que sólo puedo llorar para conservar lo que tanto temo perder.

 

W. Shakespeare, Sonetos (trad. J. R. Wilcock) en Poetas líricos en lengua inglesa, Ed. Océano, España.

Poemas de Claudia Roquette Pinto

 

Vano
palabra-persiana
poema-lucidez
imanta el aire fuera del cuarto
de las frases un otoño
próximo a la ventana
oro tonto sobre la tarde derribada
entretanto, entre dientes
(y cuatro paredes)
tu boca aún invoca
equívoca y pobre.
en el vello más allá de la vidriera
los dioses-de-todo-lo-que-importa
cierran los párpados de cobre

Versión de Adolfo Montejo Navas

 

Todo el día
Todo el día persiguiendo una idea:
luciérnagas ebrias contra el tejido
de las especulaciones, y ninguna
floración, ni siquiera
un botón incipiente
en el recorte de la ventana
ofrece foco al hipotético jardín.
Lejos de aquí, de mí
(más hacia adentro)
bajo al pozo de silencio
que en gerundio traspasa madrugadas
ora blanco (como labios de espanto)
ora negro (como ciego, como
miedo atado a la garganta)
sujeta apenas por un hilo, frágil y físil,
ínfimo al infinito,
mínimo donde el superlativo choca
y es todo de lo que dispongo
hasta dispensar el sueño de un suelo probable
hasta que mis pies se claven
en el rostro de esta última flor.

Suspendido en la hamaca
Suspendido en la hamaca del sueno en la tarde indecisa
entre ser, aún, tarde, o verse noche
el cuerpo, en su sopor, no cree
siquiera en la hipótesis de un cuerpo
(en muerte, en vida, y
qué decir del encuentro).
Es cierto que allá afuera algo sucede,
insectos vuelan, personas (sus ruidos)
suben, bajan,
piensan que eso es todo:
la tierra abajo arriba el cielo
y nubes.
A veces un rayo
-de vez en cuando-
tanto cuanto necesita la hoja
para extender su bandera tonta
al aire mezquino
(y antes que cualquier oruga la alcance).
Por lo demás es este sueño que se prolonga
hasta la sombra,
en la tarde en avalancha.

Versión de Rodolfo Mata

De http://www.claudiaroquettepinto.com.br/versoes.html

Ferreira Gullar

MAU DESPERTAR

Saio do sono como
de uma batalha
travada em
lugar algum
Não sei na madrugada
se estou ferido
se o corpo
tenho
riscado
de hematomas
Zonzo lavo
na pia
os olhos donde
ainda escorre
uns restos de treva.

MAL DESPERTAR

Salgo del sueño como
de una batalla
trabada en
algún lugar
No sé en la madrugada
si estoy herido
si el cuerpo
tengo
rasgado
de hematomas.
Torpe lavo
en la pila
los ojos donde
aún escurren
unos restos umbríos.

 

 

CANTIGA PRA NÃO MORRER

Quando você for se embora,
moça branca como a neve,
me leve.
Se acaso você não possa
me carregar pela mão,
menina branca de neve,
me leve no coração.
Se no coração não possa
por acaso me levar,
moça de sonho e de neve,
me leve no seu lembrar.
E se aí também não possa
por tanta coisa que leve
já viva em seu pensamento,
menina branca de neve,
me leve no esquecimento.
Moça de sonho e de neve,
me leve no esquecimento,
me leve.


CANTIGA PARA NO MORIR

Cuando te vayas, ahora,
moza blanca como nieve
sólo pido que me lleves.
Si acaso tú no me puedes
en tus manos transportar
muchacha blanca de nieve,
llévame en tu palpitar.
Si en el palpitar no puedes
quizás poderme llevar
moza de sueño y de nieve
llévame en tu recordar.
Y si ahí tampoco puedes
por tanta cosa que lleves
viva ya en tu pensamiento
muchacha blanca de nieve

en tu olvido dame asiento.
Moza de sueño y de nieve
en tu olvido dame asiento,
sólo pido que me lleves.

 

O TRABALHO DAS NUVENS

Esta varanda fica

à margem

da tarde. Onde nuvens trabalham

 

A cadeira não é tão seca

e lúcida, como

o coração.

Só à margem da tarde

é que se conhece

a tarde: que são as

folhas de verde e vento, e

o cacarejar da galinha e as

casas sob um céu: isso, diante

de olhos.

 

E os frutos?

e também os

frutos. Cujo crescer altera

a verdade e a cor

dos céus. Sim, os frutos

que não comeremos, também

fazem a tarde

( a vossa

tarde, de que estou à margem).

 

Há, porém, a tarde

do fruto. Essa não roubaremos:

tarde

em que ele se propõe a glória de

não mais ser fruto, sendo-o

mais: de esplender, não como astro, mas

como fruto que esplende.

 

E a tarde futura onde ele

arderá como um facho

efêmero!

 

Em verdade, é desconcertante para

os homens o

trabalho das nuvens.

Elas não trabalham

acima das cidades: quando

há nuvens não há

cidades: as nuvens ignoram

se deslizam por sobre

nossa cabeça: nós é que sabemos que

deslizamos sob elas: as

nuvens cintilam, mas não é para

o coração dos homens.

 

A tarde é

as folhas esperarem amarelecer

e nós o observarmos.

 

E o mais é o pássaro branco que

voa –  e que só porque voa e o vemos,

voa para vermos. O pássaro que é

branco

não porque ele o queira nem

porque o necessitemos:

o pássaro que é branco

porque é branco.

 

Que te resta, pois, senão

aceitar?

Por ti e pelo

pássaro pássaro.

 

EL TRABAJO DE LAS NUBES

El balcón permanece

al margen

de la tarde. Donde las nubes trabajan.

 

La silla no es tan seca

y lúcida como

el corazón.

Sólo al margen de la tarde

es que se conoce

la tarde: que son las

hojas de verde y viento, y

el cacareo de la gallina y las

casas bajo un cielo: eso, delante

de los ojos.

 

¿Y Ios frutos?

y también los

frutos. Cuyo crecimiento altera

la verdad y el color

de Ios cielos. Sí, Ios frutos

que no comeremos, también

hacen la tarde.

 

(Nuestra

tarde, de la que estoy al margen).

 

Hay a pesar de todo, una tarde

del fruto. Esa no la robaremos:

tarde

en la que él se propone la gloria de

no ser más fruto, siéndolo

más: de resplandecer, no como astro, sino

como fruto que resplandece.

 

¡Y la tarde futura donde éI

arderá como una antorcha

efímera!

 

En verdad, es desconcertante para

los hombres el

trabajo de las nubes.

 

Ellas no trabajan

sobre las ciudades: cuando

hay nubes no hay

ciudades: las nubes ignoran

que se deslizan sobre

nuestra cabeza: nosotros sabemos que

nos deslizamos bajo de ellas: las

nubes lanzan centellas, pero no son para

el corazón de los hombres.

La tarde es

las hojas esperando amarillecer

y nosotros lo observamos.

Y lo demás es el pájaro blanco que

vuela — y que sólo porque vuela y lo vemos,

vuela para vernos. El pájaro que es

blanco,

no porque él lo quiera ni

porque lo necesitemos:

el pájaro que es blanco

porque es blanco.

 

¿Qué te resta, pues, sino

aceptar?

Por ti y por el

pájaro pájaro.

 

Presentamos, en versión del poeta y traductor José P. Serrato, algunos textos del poeta, dramaturgo, crítico de arte y ensayista Brasileño Ferreira Gullar (1930). En http://circulodepoesia.com/2012/10/patente-de-corso-ferreira-gullar/

Presentación de la colección miliuna en la Feria del Libro de Mar del Plata

El sábado pasado hemos presentado la coleccion miliuna en la Feria del Libro. Estuvimos con Lucas Serra leyendo algunos poemas. Les comparto algunos de los poemas leídos:

XII

Una oposición entre el nombre y el cuerpo

una porción que se enhebra

zurciendo tejidos de piel en el territorio

suturas

relámpagos en la extensión de su abandono

roca y quema

intentando hacer carnales las metamorfosis

complementariedad y oposición

procesos de fabricación de hombres

descritos en términos de ausencia.

Lucas Serra, primera tierra sin forma, Ediciones La Biblioteca, Buenos Aires, 2013.

-14-

la infección derramó pus sobre mi pie    verdoso fluye

se extiende   mi carne alrededor de ese montículo   en foco

la planta débilmente apoya su superficie

sobre el terreno rugoso y seco de la carpa   apenas

sólo con el canto izquierdo  -la piel se contrae-

por momentos forma pliegues contra el piso

camino así en un débil letargo   pujante burbujear con la gravedad

y el balde de agua a cuestas

con el lamento sobre mí

con la ampolla ardiendo

un dos    un dos   sobre mí

mascullando entre labios sellados

sostenida por las marañas del sueño  -por preguntas-

adheridas al reflejo cegador de la cruz

colgada en la pared

A. Aguirre, al ras, Ediciones La Biblioteca, Buenos Aires, 2013.

Esperanza

Entre la esperanza y la violencia, se teje la historia. Una cosa, dice José Tarditti, es la historia tiene otra, bien distinta, la ficción.

Ronsino H., La descomposición, ed. Interzona, Buenos Aires, 2007, pág. 82

Derrière la Gare Saint-Lazare, París, 1932. http://www.henricartierbresson.org/