Tiempo

Todo se mueve: los alerces, los helechos, los pinos de Caledonia, el brezo, los arbustos de enero, la hierba segada. Y luego, entrando en la tierra, el agua: los ríos que discurren hacia el mar, el mar que llena los lagos con sus mareas. Y en medio de las dos, de la tierra y el agua, el viento. Y sobre todo, el viento del noreste. El graznido de los gansos salvajes en el cielo es como una medida efímera, un modo de contabilizar, en otra álgebra, todo este movimiento.

Hay castillos, líneas que podrían ser y han sido defendidas, muertes, pero no hay últimas fronteras. Por eso se pueden pescar arenques en un agua rodeada de colinas cubiertas de helechos. Por eso parece que el cielo es más humano, más hospitalario, que la tierra. Aquí, entre la tierra y el cielo hay algo parecido a una orilla. Y del mismo modo que la orilla del mar huele a algas, así también esta orilla huele a un tiempo no contado.

El tiempo no contado pesa debido al sentimiento de pérdida que encierra.

John Berger, Páginas de una herida.

Granero

Anoche de noche la tentación me tentó,

en el centro de la casa oscura, en medio de la noche oscura.
La noche dura su tiempo, pero la aurora del día irrumpe,
golpea la soberbia de las sombras.
Lo que trémulo y lloroso vagó por los cuartos quietos
encuentra parloteando a los gorriones,
mujeres con sus bultos reverberando en el sol.
Declaro que la vida es óptima, la realidad es múltiple, y nuestros sentidos débiles.
Más bello que lo épico es el hombre esperando
pacientemente la hora en que Dios sea servido.
(…)
Hasta entonces, el sol con lluvia, el arcoiris, el esfuerzo del amor,
el maná en pequeñas rodajas, tornan buena la vida.
¿La vida cae? La vida rueda pero no cae. La vida es buena.

Adelia Prado (traducción Claudia Schvartz, Fernando Noy)

las formas

“… Las formas conservan

una fuerte dosis de belleza ideal!, porque

las nutren nuestros sueños, tan inconsecuentes hasta que un día

nos fijamos en el hueco que dejaron. Ahora su importancia

está clara si no su significado. Habían de nutrir un sueño que

las incluye a todas, ya que están

finalmente invertidas en el espejo acumulador.

Parecían extrañas porque en realidad no podíamos verlas.

Y de esto sólo nos damos cuenta en un punto en el que se esfuman

como una ola rompiendo en una roca, renunciando

a su forma en un gesto que expresa esa forma.

Las formas conservan una fuerte dosis de belleza ideal

al hurgar en secreto en nuestra idea de la distorsión.

¿Por qué estar descontentos con esa ordenación, si

los sueños nos prolongan al ser absorbidos?

J. Ashbery, Autorretrato en un espejo convexo (trad. Javier Marías)

 

Navegando por el Jo-Ya en primavera


Tres gargantas, Sichuan, China. http://spanish.china.org.cn

Navegando por el Jo-Ya en primavera

Hay aquí soledad y quietud

sin que nada rompa el encanto;

Dejamos la barca a la deriva…

Entramos por el alba

entre sendas floridas.

Mecidos por la brisa

del atardecer

Viramos entre los riscales

del oeste.

Por una brecha en los cerros

divisamos la Osa Mayor.

El aire está pesado

con la niebla que flota.

La luna al declinar

se oculta tras los árboles (…)

Chi-Wu Chien , Poetas chinos de la dinastía T’ang.

Conciencia sobre nuestro mundo

Les acerco este video que vi en la página en http://www.otromundoesposible.net. En el, una chica de 12 años se presentó en 1992 a la Conferencia de Medio Ambiente y Desarrollo de la ONU representando  a ECO (Environmental Children’s Organization). Esta adolescente, hoy joven universitaria, sigue actuando en favor de una mayor conciencia sobre nuestro medio ambiente.


Desaprensión por lo público

Una política educativa de calidad no es ajena a una política educativa inclusiva y eso implica la cuestión docente. Si quienes administran los asuntos públicos no identifican que hay sectores de la población donde se dificulta garantizar el acceso a la educación, no pueden pretender que se les reconozca como una buena gestión. Quien administra debe encontrar las herramientas para dar respuesta y asegurar la educación. Esto significa cubrir designaciones docentes y habilitar vacantes. Algo tan sencillo y trivial pareciera que la gestión Macri-Narodowski la desconociera. La indignación es moneda corriente por situaciones como la inseguridad. Esta desaprensión por la educación pública de los sectores menos favorecidos debería asumirse con igual o mayor indignación; máxime que luego, y probablemente, serán éstos los destinatarios de las sospechas de una parte de la sociedad que suele mirar con un solo ojo. “Inseguridad”, “paco”, “exclusión”, sólo puede afrontarse si el Estado prioriza y garantiza la educación pública para quien la necesita. Hacer otra cosa es engaño.

José Machain (Consejero del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires)

Diario Perfil, 30/03/09. Nota completa en http://www.criticadigital.com.ar


Stan y Oliver no creen en risas

“Resista el horror de las noticias. Ya llegan los avisos”
(aforismo implicado)
Entrevista a Luis de Sebastián
«La crisis hará que haya más hambrientos y más gordos»
Este prestigioso economista y catedrático de ESADE acaba de publicar «Un planeta de gordos y hambrientos» donde destapa los tejemanejes de la industria alimentaria
¿Por qué medio mundo se muere de hambre mientras la otra mitad es obesa? Con esta pregunta Luis de Sebastián pretende dar respuesta a la epidemia del hambre, que nadie niega que existe, pero también a otra epidemia en aumento que es la obesidad.
(La Vanguardia de Barcelona)
(APe).- El Gordo y el Flaco fueron durante décadas una de las tantas formas del entretenimiento, cuando todavía no estaba asociado a la dormidera visual de hollywood. El talento de Hugo Midón hizo una recreación fantástica que pude disfrutar con mi hijo Federico hace ya algunos años. Bueno: no más de esas risas. Hoy el tema está remixado en una polaridad siniestra: hambrientos y obesos. El flaco ahora agrega severos problemas de desnutrición crónica, o sea, que para ese hambre no hay ni siquiera pan duro que lo calme. El gordo agrega ahora muchos más gordas y gordos, una estampida de grasa, una avalancha de cuerpos inflados, una manada de mamuts arrasando con hamburguesas y cantimpalos. Los saqueos del pasado serán recordados como un paseo de compras cuando la epidemia se dispare. La teoría de los dos demonios, tan fecunda como la de la inmaculada concepción, con el perdón de dios, ha parido un nuevo golem-bebote. La teoría de las dos epidemias. Concepción más cerca de la mala medicina que de la buena política, porque se hipertrofian los efectos y se minimizan las causas. Estas dos epidemias segregan territorialidades excluyentes. Un territorio: el hambre, la sed, el desamparo, la mortalidad temprana, las enfermedades infectocontagiosas. Otro territorio: el hipersedentarismo, las grandes comilonas, la canilla libre y sin cuerito. Carencia bestial y abundancia obscena. Dos territorios no dialectizables. Polaridades incompatibles donde no hay aduana para el pasaje de un territorio a otro. Hasta que la muerte los una, en un más allá de parásitos y triglicéridos. Es bueno pensar al hambre encarnado en los hambrientos. Sujeto colectivo de extrema fragilidad, con la absurda osadía de querer picar algo, aunque cada vez es más difícil engañar a un escéptico estómago. Que por otra parte de tan contraído que está, ni engaños puede tragar. Los hambrientos no formarán ejércitos, pero quizá recuperen el funcionamiento de las hordas desesperadas. Los gordos tampoco se podrán alistar en ninguna fuerza regular, entre otras cosas porque interrumpen el entrenamiento para picar varias cositas. ¿Habrá un tercero de apelación que pueda romper esta encerrona trágica, como señalaba Fernando Ulloa? Mi respuesta es provisoria pero es no. La idea del Estado como árbitro ya es detestable, pero suponerlo apto para dirimir una contienda de este tipo, resulta, al menos en mi criterio, absolutamente alucinatorio. Si realmente el Estado Árbitro existiera, la polaridad señalada se hubiera detenido antes de constituir esos territorios de las epidemias excluyentes.
Escrito por Alfredo Grande
Jueves, 26 de Marzo de 2009 11:15
Fragmento. Extraído de :
http://www.pelotadetrapo.org.ar/

Terreno abierto

Tomarme siempre como la medida de las cosas.
Apenas este capricho que absorbe,
pozo ciego o zona en construcción.

Con el impacto recurro al clamor
en la pendiente, pantano, alma
suspendida a esa Luz,
a esa ráfaga que aparece en las paredes.

Hundirse, con cintura y manos
me hundo hundida busco
y me devora, fango, insaciable.

Esa leve letanía del alma, sacudida
sacude y clava, entierro las ropas,
con el viento -vida y alma-,
a solas el sustento, a secas
desprendo la costra larvada
o lustrosa desde donde canto.

Alejandra Aguirre