XVII
Decías no sé qué de la muerte
como si no supieras
que toda muerte tiene nombre,
suelas gastadas,
llaves que yano abren ni cierran
pero aún resuenan a un costado del morral,
demasiado cansancio para tus hombros,
y como un murmullo anónimo,
tanta incertidumbre.
XX
De qué rama, por fin, de qué savia
crecen y se estremecen,
en el aire de qué madera
los amantes que navegan
y hacia qué playa
los cuerpos como huellas
se celebran en la arena,
heridos de sol al mediodía,
del deseo de qué mar, siempre de viaje
y nunca, aún si la muerte, nunca
de regreso, nunca.
XXXIII
Todo poema es una despedida
y un saludo.
Acaso la vida no repare
en la nimiedad de las palabras
con que el silencio querría,
por una única vez,
ser sólo silencio,
como este río inmóvil
bajo un aura leve de espejos temblorosos.
¿Por qué nos preguntamos por qué
si cualquier piedra arrojada contra el agua
da en el centro mismo de ondas infinitas?
Alberto Szpunberg, Sol de la noche (2008), Como sólo la muerte es pasajera, entropía, Buenos Aires, 2015. Poeta argentino (1940-2020) fue docente universitario, militante y periodista. A un año de su muerte la Biblioteca Nacional publicó en su homenaje Guardianes de Piatock. Miradas sobre Alberto Szpunberg.
