Entre la mano izquierda y los dedos ejercicios – Poemas de Paulo Henriques Britto

SIETE ESTUDIOS PARA LA MANO IZQUIERDA

II

Trato de decir: la tarde tiene el tono

exacto de otra tarde que conozco,

pero ¿cuál? (Pero en este instante escucho el son

de otra voz, que es mía y desconozco.

Y lo que ella dice es bello, cierto y bueno.

Pero lo que digo es así no reconozco.

Es como un dios de bolsillo, esta presencia

que el propio gesto de negar evoca.

La voz es de ella, aunque de mi pertenencia

la música. Y más aún la mano que la toca.)

Naturalmente, mientras tanto la tarde

se apaga, anémica, desapercibida,

y llega la noche, con su negro alarde.

Desde el comienzo la causa estaba perdida.

****

DIEZ EJERCICIOS PARA LOS CINCO DEDOS

VII

Por ejemplo: un hombre en una silla,

sentado, inmóvil, sin motivo.

Y cuando él se mece de repente

nada hay que se explique ni se entienda.

El movimiento es apenas natural.

(Mas quizá la imagen no esté completa.

Puede haber algo en el bolsillo, o en la mano.

Lo que es más o menos evidente

mañana -la foto, con leyenda

y todo, ahí en un rincón del diario.)

****

IX

Ni el tiempo y su asedio

ni el cálculo frío de los sentimientos

ni la lámina roma del tedio

ni el cuerpo y sus humores varios

y sus untuosas exigencias.

-nada puede aplacar la pasión

que no recula ante el supremo horror

de que sean las cosas todo y sólo lo que son.

La piel es fina, la carne es permeable.

Es duro el amor.

Manos que tallan
Foto: Manos que tallan, Ignacio Fabiani Rodríguez, Flickr CC.

X

Prisa de páginas,

avidez de dedos que entorpecen

el espacio exiguo entre el sueño y el hueso

con una epopeya ínfima en negro

y blanco, pierna y pierna y otra pierna,

especie de ciempiés de letras,

o larva, que se arrastra hasta llegar

a mariposa con su epitafio:

recado dado, todo lo decible dicho,

silencio, pluma.

Paulo Henriques Brito (1951) poeta brasilero contemporáneo.  Esta selección de poemas corresponde al libro Puentes/Pontes, trad. Cerrato L y Montes E., editorial Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2003.

Un poco más de Emily en tiempos de cuarentena

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Algunas cosas hay que vuelan—
pájaros — horas — abejorro —
de éstos no hay elegía.
 
Algunas cosas hay que quedan, que están ahí —
pena — montañas — eternidad —
ni éstos me preocuparon.
 
Algunas hay que descansando, se elevan.
¿Puedo yo interpretar los cielos?
¡Qué inmóvil el acertijo yace!


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¿Habrá realmente un mañana?
¿Habrá una cosa semejante al día?
¿Podría verlo desde las montañas
si yo fuese tan alta como ellas?
 
¿Tiene pies como las Ninfeas?
¿Tiene plumas como un pájaro?
¿Lo traen de países célebres
de los que nunca oí hablar?
 
¡Erudito! ¡Marinero!
¡Hombre sabio del cielo!
¡Por favor vengan a decir a un pequeño peregrino
en dónde está el lugar llamado mañana!

Emily Dickinson, Poemas, Seleción y traducción de Silvina Ocampo, Tusquets editores, Buenos Aires, 2008.

Emily Dicksin History, Giphy.

DOS FLORES AZULES

 

Dos fechas habían grabado en el metal

pegado sobre el mármol:

una de las dos estaba mal.

La primera fecha era un poco tu nombre,

era más tu nombre que tu nombre mismo:

fórmula de una promesa de futuro,

vacío ahora, mi otro cumpleaños.

Nunca te dije que para mí sus números

venían de colores. Yo los leía al revés:

el doble seis de oro, blanca la o de octubre,

caoba el nueve y el dos azul oscuro.

Nada me decía tu apodo entre comillas

pero si aquel sol tan blanco sobre blanco

como el medio día de las expediciones

y de los cumpleaños que no festejamos:

¿cuál fecha estaba mal?

Al fin traduje a flores tu nombre hecho de años

y acomodé esas cosas blandas de colores

al pie de las dos fechas y de tu silencio

con tanto cuidado como si fuesen palabras,

esas que no llegamos a decirnos.

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Nothern lights – Alexandro Lacadena – Flickr CC

++

00

 

En el último año de dos ceros

era un fenómeno global el borde

de tu párpado inferior izquierdo:

tuve el cielo delante, igual que un río.

 

Hoy desperté pensando en los grandes planetas,

en qué puede esperarse todavía

de sus lejanas curvas invisibles.

Expedienten vía muerta, el aire dura sin sueños.

 

queda un minuto para atarse los cordones

antes de que desaparezca todo esto;

abre una página, rozo las letras con los ojos

como si acariciara el mudó césped.

 

 

++

 

LA VERDAD

(Leipzig, 1901)

 

Cuando todo lo que queda por leer es un mapa,

voces que preguntan por la razón de un nombre,

vestigios de escritura sin trazo que acontezca,

nada que haga tope;

cuando la fibra de lo bello es mentira

Y hay que roer como ácido para saber

qué queda de lo amado cuando se lo investiga

con una mirada como una luz de cal

que todo hace desaparecer en su blancura

la verdad es una playa distante,

La verdad es el hueso sin la carne,

es el cuerpo ya sin tiempo ni arrojado,

son las cuerdas sin música ni sentido,

la verdad es el cielo quemado.

 

 

Beatriz Vignoli, Luz azul, Bajo la luna, Buenos Aires, 2017.

Vignoli nació en Rosario, Argentina, en 1965. Ha publicado libros de poesía como Viernes, Bengala, Itaca, Almagro, y novelas como DAF y Reality. “Compuse mentalmente mi primer poema a los 11 años en un campamento de verano mientras miraba las estrellas desde una bolsa de dormir. No lo anoté y me lo olvidé”, dijo en el blog Horas robadas a la noche. En: https://www.eternacadencia.com.ar/blog/libreria/poesia/item/escribir-es-como-vivir-en-una-tumba-tres-poemas-de-beatriz-vignoli.html

 

 

Infancias

Nos alejábamos de la infancia; la leche

tibia de antes se había cortado

para siempre y ahora sólo

quedaba el sabor de las lágrimas,

del sudor, de la sangre derramada sobre

la que era

imposible llorar. Es nuestra historia

sagrada, con sus trofeos temblorosos

con sus varas macilentas y tiesas. Después

fue el verdadero fin de la niñez, y hubo

paz en los cementerios, y una racha

de luz iluminó

las garganta cegadas

por el horror de tantos cambios y tanto

crecimiento para el desastre.

Había entonces un aire donde nadar, un barro,

donde hundirse en paz, tropezando

en pleno vuelo con un ave del agua; ella

apenas toca con el hocico

nuestro flanco asustado, muerto de escamas,

sensible en la corriente fuerte

de los remansos que giraban

con nuestro tiempo, que estallaban

con nuestros objetivos. Lo rodean

tácticamente, desmenuzaron una estrategia.

La vida fácil alborota

el corazón irresponsable todavía

para amar de otra manera; no tiene

presente los riesgos

que lo rodeaban. Apenas

puede dejarse querer un poco: corazón

simple, pretendiendo abrir

el destino, la carne

de la patria; corazón fracasado,

impotente, débil

ante la fuerza

de los que han fabricado

la tierra y las piedras

y el aire que pisamos, el viento

que nos hace tambalear, dudando

como el estallido de una bomba

sobre el Japón, sobre

todo lo que brillaba, lo que crecía

para el amor o para sus escombros.

Paco Urondo, Adolecer (fragmento) en Obra poética, Adriana Hidalgo editora, Buenos Aires, 2007.

Podemos escuchar otro fragmento de este hermoso libro-poema leído por Cristina Banegas en el documental La palabra justa.

La música tiene su historia que contar

Intento expresar verbalmente algo que propiamente sólo se puede comunicar de modo no verbal, así se refiere a su poesía el poeta John Ashbery en una entrevista al diario El País.

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Foto: Wikimedia.org

En otro fragmento de la poesía habla sobre “entender la poesía”:

P. ¿Qué piensa cuando le dicen de un poema suyo: “Es hermoso, pero no lo entiendo”?

R. Si les parece que es hermoso, ¿qué más puedo pedir? Para mí es suficiente. Sinceramente, no entiendo eso de “entender” la poesía. Cuando afronto un poema por primera vez lo que cuenta es el sentimiento, el goce estético, si está bien hecho. Una sola lectura no me permite pronunciarme sobre la cuestión de lo que significa. Y siempre, al releerlo compruebo que todo está ahí, aunque no se manifestara en mi primer contacto gozoso con el texto.

Para leer la entrevista completa hacer clic acá. 

EL DÍA DE VERANO – Mary Oliver

DSC_0003¿Quién creó el mundo?
¿Quién dio forma al cisne, al oso negro?
¿Quién hizo al saltamontes?
Me refiero a este saltamontes,
el que acaba de saltar en la hierba,
el que ahora come azúcar de mi mano,
el que mueve las fauces de atrás para adelante y no de arriba abajo,
el que mira a su alrededor con enormes ojos complicados.
Ahora levanta una de sus patas y se lava la cara cuidadosamente.
Ahora de pronto abre sus alas y se va flotando.
Yo no sé con certeza lo que es una oración.
Sin embargo sé prestar atención
y sé cómo caer sobre la hierba,
cómo arrodillarme en la hierba,
cómo ser bendita y perezosa,
cómo andar por el campo,
que es lo que llevo haciendo todo el día.
Dime, ¿qué más debería haber hecho?
¿No es verdad que todo al final se muere, y tan pronto?
Dime, ¿qué planeas hacer con tu preciosa, salvaje, única, vida?

(Versión de e-soliloquio)

 

THE SUMMER DAY
 
Who made the world?
Who made the swan, and the black bear?
Who made the grasshopper?
This grasshopper, I mean-
the one who has flung herself out of the grass,
the one who is eating sugar out of my hand,
who is moving her jaws back and forth instead of up and down-
who is gazing around with her enormous and complicated eyes.
Now she lifts her pale forearms and thoroughly washes her face.
Now she snaps her wings open, and floats away.
I don’t know exactly what a prayer is.
I do know how to pay attention, how to fall down
into the grass, how to kneel down in the grass,
how to be idle and blessed, how to stroll through the fields,
which is what I have been doing all day.
Tell me, what else should I have done?
Doesn’t everything die at last, and too soon?
Tell me, what is it you plan to do
with your one wild and precious life?

 

En http://emmagunst.blogspot.com.ar/2015/10/mary-oliver-el-dia-de-verano.html

 

Para seguir leyendo  y acá.

ese fugitivo

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En el avión, cerca de ti, ya no le tengo miedo al peligro. Uno sólo muere cuando está solo.

*

**

Nunca seré vencida. Sólo a fuerza de vencer. Puesto que cada una de las trampas que sorteo me encierran en el amor, que acabará por ser mi tumba, terminaré mi vida en un calabozo de victorias. Sólo la derrota encuentra llaves y abre puertas. La muerte, para alcanzar al fugitivo, se ve obligada a moverse, a perder esa fijeza que nos hace reconocer en ella al duro contrario de la vida. Nos da la muerte del cisne golpeado en pleno vuelo; la de Aquiles, agarrado por los cabellos que no se sabe qué Razón sombría.. Como en el caso de la mujer asfixiada en el vestíbulo de su casa de Pompeya, la muerte  no hace sino prolongar en el otro mundo los corredores de la huida. Mi muerte, la mía, será de piedra. Conozco las pasarelas, los puentes giratorios, todas las zapas de la Fatalidad. No puedo perderme. La muerte, para acabar conmigo, tendrá que contar con mi complicidad.

*

**

¿Te has dado cuenta de que aquellos a quienes fusilan se desploman, caen de rodillas? Con el cuerpo flojo, pese a las cuerdas, se doblan como si se desvanecieran una vez pasado todo. Hacen como yo. Adoran a su muerte.

*

**

No hay amor desgraciado: no se posee sino lo que no se posee. No hay amor feliz: lo que se posee, ya no se posee.

*

**

No hay nada que temer. He tocado fondo. No puedo caer más bajo que tu corazón.

 

Marguerite Yourcenar. Fuegos, Punto de lectura, Aguilar, Bs. As. 2013.

 

Imagen: La muerte del cisne. Antonio Lederer. Flickr.