El cuaderno de las inviabilidades

INVERTEBRADA 

Toma notas en papeles de embalar 

celulares cuadernos  

en la nube 

Casi fluida 

escapa por grietas  

vive en fisuras una  

larva hambrienta un  

ciempiés 

desprovisto de columna. 

excedido en los pies 

a correr correr          correr 

con desastrosa fluidez 

bajo su propio cuerpo blando 

húmedo proporcionalmente pesado  

se escabulle en los vacíos 

con el objetivo claro de irse  

aniquilar el lugar donde está  

invertebrada 

acceder otras carnes 

regresar al lugar de donde viene 

y sigue retornando siempre 

cada mañana hacia donde duerme 

y apunta la dirección y olvida el  

número.  

el apartamento, el código postal 

adónde llegará 

alada 

. 

EN EL EXTRANJERO 

También existe 

donde miro 

y no reconozco  

un fragmento 

de una promesa cualquiera  

que podría haber hecho. 

                  No la hice  

entonces cargo 

a un sitio raro 

promesas que caducaron y el sentido de dirección;  

la promesa era tuya, sigue siendo en otro país 

esa carga que ignoras y que tardo en soltar. 

En esa casa rara 

en un sitio en que lo raro soy yo 

Eres tú quien decoras el cuarto de estar. Solo lo habito. 

En el extranjero, sin medicina, pierdo el autobús y utilizo ropas poco  

apropiadas. No sé el código postal, escribí una carta y la entregué al cartero  

con limitado sentido de dirección. Perdí la fecha en el cuarto de estar. 

Eliza Caetano & Laís Blanco, El cuaderno de las inviabilidades en http://poesia.uc.edu.ve/o-caderno-das-inviabilidades/  

Para leer otros poemas del poemario se puede acceder al numero de la revista Poesía.

Mosca final y otros poemas de Giannuzzi

ME DESPIERTO EN LA NOCHE

.

Me despierto en la noche y aquí estoy

a solas con mi cabeza irritada.

Un cerebro en la oscuridad no puede hacer política.

Su gelatina hierve, ávida de oxígenos,

de sustancia continua,

de realista materia iluminada y fulgor sexual:

apostando

a un universo visible para redimirlo.

Es un pintor absoluto, el cerebro.

.

.

DALIA INCLINADA HACIA MI VENTANA

.

Celebro que no seas

una efusión de mi cabeza calcinada

sino la aventura de una vida individual

que me busca en la tarde lluviosa.

Mi apuesta es dedicarte

lo que puede salvarse de un fracaso

ahora que inclinas hacia mi ventana

tú pesado estallido purpúreo, por líneas

de azul cruzadas y gotas que se demoran.

Desalojo el humo y la negación

de mis pulmones. Suavizo

el crujido estacional de mis articulaciones.

Puesto que no obtuve

una respuesta consistente en mi agujero mental,

sino abstracciones monstruosas

y una certeza de condenado por la época

entro en tu frío peso como mi última edad.

Ensayadas mentiras huyen por la ventana

y oscurece a mis espaldas. Pero tú salvas

mis porciones secretas: ahora que compartimos

un naufragio carnal

qué parece tan lento y justo bajo la lluvia.

.

Poemas de Violín obligado.

.

.

.

PERPLEJIDADES AL AMANECER

.

I

Un mínimo de fe para buscar a tientas

la camisa más despierta. Una especie

de convicción para sentirme apto.

En la oscuridad de menguante, el dormitorio

huele existencia en bruto,

a ropa fría, a zapatos caídos

con toda la neura encima. Esto insiste

en tener algo que ver conmigo.

Desde la calle

los ruidos ciegos y la jadeante

respiración de la materia manufacturada

suben con sus propias razones para vivir.

He aquí lo espumoso, la tierra triunfante

que apenas me concierne. Pero la camisa

ya pierde su inocencia, reclama relaciones

y el perpetuo fracaso de la identidad

en el amanecer de este día laborable.

.

II

Desamparo ideológico del lunes:

en la madrugada invernal ha concluido

el aplazamiento. Perplejo

y desdichado a su manera, el pie

con qué bajamos de la cama se detiene

a medio camino. En ese titubeo prenatal

también vacilan

el resto del cuerpo

y el ser en general con su condena.

La realidad privada paraliza su regreso

el viejo desastre, a la recurrente

y oscuro oportunidad. ¿Qué clase de verdad

hay en esa negación? ¿Qué mano de la época

pon en las opciones individuales en punto muerto?

En el cerebro cerrado circula

un gemido que nos retiene al borde

de la respiración universal del día.

Y entre la historia a punto de caer

en la taza de café y la vuelta del rostro

ala dorada aniquilación personal

comienza el lunes en todo el país.

. .

Elipse de luz por Mathew en Flickr cc.

.

.

MOSCA FINAL

.

Tiesa en el vidrio y su engaño, todavía

se aferra un resto de luz menguante.

Calmada forma final

ya no tiene razón contra el invierno.

Un fracaso a la vista del cielo:

veo la dignidad

de concluir con la tarde, en un gris moribundo

aplastado a lo traslúcido. Una pizca

de frío residuo planetario

hacia abajo chupado, a lo indistinto.

En su descenso cumple

una certeza de orden, mientras ignoro

la ley de mi propia disolución.

La muerte

no me reserva esa lógica suave,   

su tranquila mecánica

sino un final inexacto, sometido

a un desesperado anhelo personal.

.

Poemas de Cabeza final

.

Giannuzzi, Joaquín, Obra completa, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2014.

La respiración y algunas pausas

Siomara abre los ojos. No sabe cuánto durmió pero se siente descansada, liviana, el pecho abierto. Hace mucho que no despierta con una sensación tan buena. Sin moverse estira una mano y acaricia el pedazo de sábana tirante a su lado. Se queda mirando el techo. La casa está en silencio, de no ser por los pequeños quejidos que hacen las casas en verano. La chapa de cinc dilatándose por el calor. El ir y venir de los ararás que taladran las vigas de madera. El piso de cemento que cruje en alguna parte, el comienzo de una grieta nueva. La respiración pausada de su humanidad recién despierta. No quiere moverse para no romper ese equilibrio frágil. Quiere quedarse en pausa. No pensar. No acordarse.

Selva Almada, No es un río, Literatura Random House, 2020.

Teros
Teros, Maximiliano Kolus en Flickr CC acá.

Poemas en vertical

Roberto Juarroz

El error que comete una cosa
al caer de tus manos,
la absurda equivocación de una hoja
al no caer sobre la tierra,
la confusión de un aroma
que emigra de una flor
y se va a perfumar un pensamiento,
no deben atribuirse
a sus modales inexpertos
sino al defecto fundamental que el azar distribuye
como una noche quebrada
por el apocalipsis encubierto de los días.

.

Esta concreta conspiración del desacierto
indica que la historia aún no ha empezado
y el hombre sólo registra en sus anales
inciertos simulacros de antistoria.

.

Tan sólo una imaginación regenerada
que trace los movimientos del regreso,
del perfume a la flor,
de las hojas al árbol,
de una cosa a tu mano,
del azar al azar,
de la noche a la noche,
puede iniciar la historia verdadera.

.

El mundo está repleto
de anodinos fantasmas.
Hay que hallar los fantasmas esenciales.

.

.

.

Voy perdiendo las zonas intermedias.
Percibo sólo lo muy cercano
o lo muy lejano.

.

Este cambio radical de los sentidos
o quizá este surgimiento de un sentido distinto
confirma mi sospecha
de que sólo en los extremos
habita lo real.

.

El infinito no es igualmente infinito en todas sus partes.

.

En sus puntos más intensos
las mayores distancias se reabsorben.
La lección mayor del infinito
es dejar de ser a veces infinito.

Roberto Juarroz, poeta argentino nacido en Coronel Dorrego en 1925. Poemas del libro Poesía vertical, tomados de Eterna Cadencia en https://www.eternacadencia.com.ar/blog/libreria/poesia/item/tres-poemas-de-roberto-juarroz.html