Entrevista a T. Bernhard

Cuando me encontraba solo, fuese donde fuese, siempre he sabido que esta persona me protegía, me mantenía, y también que me dominaba. Después, todo desapareció. Uno está en el cementerio. Están cerrando la tumba. Todo lo que tuvo algún significado se ha ido. Entonces se despierta cada día por la mañana con una pesadilla. No se trata forzosamente de que se quiera seguir viviendo. Pero uno tampoco quiere pegarse un tiro, o colgarse. A uno eso le parece feo, y desagradable. Entonces sólo quedan los libros. Se precipitan sobre uno con todos los horrores que en ellos se pueden escribir. Pero de puertas afuera se sigue viviendo como si nada, para evitar que el entorno, que siempre está al acecho de nuestras debilidades, nos devore. Por poco que uno las deje aflorar, abusará de nosotros y nos sumergirá en un mar de hipocresía. Entonces la hipocresía se llama compasión. Es la definición más bella de la hipocresía.

 

De: http://www.ddooss.org/articulos/entrevistas/Thomas_Bernhard.htm

Sí (fragmento)

“(…)Esta comarca es todavía hoy, en la llamada era de la industrialización a avanzada, casi exclusivamente agropecuaria y en todos y cada uno de sus aspectos está orientada a lo agropecuario, es decir, a lo agrario. Esa había sido también la razón decisiva para que me retirase aquí, en el momento en que el constante viajar de un lado para otro me había hartado repentinamente y, de una forma que también a mí me había sorprendido, el estado en que cambiaba cada pocos días o semanas me había resultado insostenible, sobre todo porque quería avanzar en mi trabajo científico, mi trabajo exigía un lugar fijo y, por casualidad, por mediación de un amigo que hacía ya dos decenios había hecho negocios con él, había conocido a Moritz, y Moritz me había proporcionado mi casa, lo mismo que ahora, diez o doce años más tarde, había proporcionado a los Suizos un terreno, pero es evidente que yo había pagado a Moritz por mi casa un precio tan descaradamente bajo como los Suizos por su terreno uno alto, sin duda alguna el más bajo, mientras que los Suizos, sin duda alguna, el más alto, aunque en el caso de mi casa no se trataba de una casa sino de una ruina en la que ni siquiera había puertas y ventanas, ni siquiera jambas de puertas y ventanas, y en realidad un natural hubiera pagado aún menos por esa ruina, tenía que venir alguien de la ciudad como yo y establecerse en ella. En verdad, mi casa, cuando la compré, no era más que un techo agujereado, casi podrido ya en su totalidad, sobre unas paredes que, aunque enormes, se desmoronaban. Pero yo era suficientemente joven para hacer habitable esa ruina, me había propuesto hacer de la ruina una vivienda en menos de un año, con mis propias manos. Dinero no tenía casi nada y me entrampé todo lo que pude sin saber cómo ni cuándo podría pagar esas deudas, pero esa idea no me había preocupado, lo importante era que tenía en el mundo un lugar para mí solo, que había que delimitar y cercar, y en el que podía concentrarme por completo en mi trabajo científico. Nadie puede imaginarse lo que significa hacer de esa ruina un edificio resistente al agua. Pero ésa es otra historia. (…)”

 

Thomas Bernhard, Sí, editorial Anagrama, Bueno Aires.

Tus hoyuelos

Poesía guaraní contemporánea

Félix Fernández
(Itauguá, Paraguay, 1889-1984)

«Nde ratypykua” (Tus hoyuelos)

Epukavymína mitakuña, che mborayhu jára,
tahecha jevy nde juru mboypyri nde ratypykua 
nde rova yképe ikuäme oikutu vaekue Ñandejára 
ha ipyko’emíva opyta opupu mborayhu ykua. 
(Encina Ramos, 1997: 71)

Sonríe un poco muchacha, dueña de mi amor,
veré otra vez sobre tus labios, ese hoyuelo,
que el dedo de Dios hundió en tu mejilla,
cuenco que está hirviendo, fuente de cariño.

En: http://elmundoincompleto.blogspot.com/2011/09/te-abrazo-vibora-te-aprieto-liana.html

Esos granos de arena

Granos de arena

Una de las premisas fundamentales del arte de la alquimia es que la belleza esta ahí, en todos lados, y sin embargo no todos accedemos a ella básicamente por que no la queremos ver: hay que ir más allá de la percepción tradicional del mundo material y utilizar “sentidos” extra físicos. La notable hermosura de los granos de arena, observados microscópicamente, ilustran a la perfección la anterior afirmación. Pocos de nosotros podríamos imaginar que al interior de un ya de por sí paradisiaco escenario playero, donde se conjugan el mar y el cielo (como un espejo), catalizados por una vasta extensión de arena, existe un mundo de atractivas y caprichosas formas, cada una de ellas manifestando una estética única.
http://pijamasurf.com/2011/07/belleza-escondida-la-fabulosa-estetica-de-los-granos-de-arena/

Diana Bellesi

Leyendo un poema de Li Ch’ing-Chao

Despierto

y el pequeño bote, a cuya proa

la Serpiente del Poder

navega,

ciega e inmóvil, me conduce

al mar de arena. Un sol nos derrite

mientras vuela

el pájaro de las rocas

y soberbia

cruza su sombra

sobre la fresca fuente de nuestras manos.

Se desliza la seda.

Por un largo camino

más allá del crepúsculo

van nuestros rostros enlazados.

1

1

Invierno

1

Un rojo oscuro

se abre entre los sauces

y pasa el bote fantasma

con corona de flroes

a su proa desatadas.

1

Oscurece en mitad del día.

1

Inmóvil

el río San Antonio

fluye sin embargo

para siempre.

Cerrado, espeso

serpeando entre las ramas.

1

Torcaza,

paloma de duelo:

¿Pesa tu canto al paisaje

como una amada al corazón?

1

2

Alumbra

el ramerío del invierno

su luz inmóvil.

 1Tiempo de hacha

  1y  de cuchillo:

Toda la savia huye

1

del desollador

y del bufón

de la tortura

y del granizo

de los golpes

la violación

de las heladas

y el pajarito.

1

El pajarito

destrozado a las pedradas.

D. Bellesi, Tributo al mudo en Tener lo que se tiene. Poesía reunida, ed. Adriana Hidalgo.

Antoine Knibily

«A nadie le debáis nada, más que amor;
porque el que ama a su prójimo tiene cumplido el resto de la ley.
Amar es cumplir la ley entera»

 

 

 

Me refiero a Antoine Knibily: Artista y sacerdote SSCC que recorre cárceles, basurales y casas de menores aquí en Chile. Cura de marginados entre los marginados, de capillas de cartón y de numerosos éxtasis espirituales llenos de Amor, como lo relata en sus anécdotas y como también lo podemos ver en los colores que usa. La forma de pintar de Knibily es tan extrema en cuanto a incorporación de pasta, movimiento y texturas que su pura técnica lo haría sobresalir dentro de la historia del arte universal; claro… si lo descubrieran y apreciaran. Por mientras: vive humilde y solo en la playa.

Para leer más http://jemba21.blogspot.com/2008/04/antoine-knibily-una-desconocida.html

o http://www.escaner.cl/escaner24/articulo.htm