Hector Viel Temperley

David

David me aprieta el brazo
como un bondadoso pastor negro
y me pregunta qué quiero
escuchar esta noche
en su trompeta.

Siempre quiero escuchar lo mismo, David,
siempre creo en el mismo Jesucristo,
todas las semanas cometo los mismos pecados,
sigo crucificado en el mismo y destemplado aire.

(De Plaza Batallón 40)

Héctor Viel Temperley (Buenos Aires, 1933-1987), Mario Campaña, Antología de poesía argentina de hoy, Editorial Bruguera, Barcelona, 2010
En http://campodemaniobras.blogspot.com/2010/10/hector-viel-temperley-david.html

Hugo Gola

AQUI

yo

y el tiempo

y todo lo demás

y tu corazón

alto y presente

sediento todavía

Apresúrate

que crezco

hasta estallar

Oh qué dulzura

la de este cielo herido

la de esta nube

arrastrando

como quién dice

el ala

sobre mi cabeza

Quiero

aquí

todavía no

Levanta corazón

tu puntería

no te derrames

Me moriré

de puro amor

vacío

me quedaré una tarde

en mi terraza abierta

con las manos sin frutas

de puro

puro

corazón que soy

*

Y SIN EMBARGO

para algo sirve todo

has nacido

tal vez

por un acto de amor

y tu tarea

quizá consista

en repetir ese acto

aunque no sepas muy bien

para qué sirve todo

publicado en Ñ, 11/09/2004.

Poemas de Amelia Biagioni

En estos tiempos de fin de año son muchos los cierres y balances que nos pesan. Los invito a leer y a saborear dos poemas más de Amelia Biagioni:

 

Oh infierno,

te agradezco

la causa perdida,

la tiniebla entre los dientes,

las manos de humo

y esa espalda acosándome.

Te agradezco

el crepúsculo de piedra que no cesa.

Te agradezco

que existas cuando respiro.

Porque eres el recinto

donde encuentro,

retenidos por el ojo y el fuego,

los nombres y las formas

de la dicha.

*********

BAILE

 

Es el ahora circular,

giramos,

es la reunión sin tú ni yo,

creciendo.

En el centro infinito

de un jardín que se sueña

crecemos girando,

y una flor vertiginosa

abre su pulpa, su fulgor, su aliento,

su locura perfecta,

su baile,

entre las otras ardientes azucenas

cuyo número

ni el mito ni la música

han podido nombrar.

Somos un nuevo sol

con su corola de vaivenes,

con sus planetas delirantes,

ebrios de ciclos y noches de amor,

en esta temporada de universo.

 

Amelia Biagioni, El humo.

 

Es en este tiempo de Adviento que se nos juega la espera puesta en este nacimiento, en este Jesús en quién creemos y quién da consistencia a nuestra vida sacándonos de cualquier apatía o aburrimiento. Y por último, si quieren reflexionar un poquito las apatías que a veces nos pesan,  es muy interesante la reflexión del programa Entre Nosotros de Radio María, acá el link:  http://www.radiomaria.org.ar/content.aspx?con=3227

Amelia Biagioni

Siento en mí un fuego que no puedo dejar extinguir.

V. Gogh

 

1

Digo adiós a Zundert.

Pura ignota entreabierta mi adolescencia

hoy dejará su territorio suave.

Por la vez última

como en todo mi tiempo del espacio natal

                    que mi padre con versículos apacienta

taño el sendero entre difuntos

que me conduce a la fosa donde estoy

después de haber nacido muerto

                                         igual treinta de marzo

                                         mismo lecho

un año antes de mi nacimiento.

 

La piedra con mi nombre

está pulida por los roces del niño solitario

que a la orilla crecía reuniéndose consigo.

 

Pasé la infancia relatándome de boca a fosa

los follajes  las flores  los zumbidos

                               heridos por la maravilla,

mostrándome desde mirada a abismo

el infinito pincelado aliento.

Juntos enderezábamos el árbol el camino el cielo

               para el nido la oruga la oración.

 

Ahora debo partir

ser para siempre mi alejado

y aún no sé si es más fuerte el caminante o el inmóvil.

 

Hacia la mano alada llevo el absorto fuego

y dibujo mi tumba sobre fondo de lápidas y yedras.

La mano indaga escucha desplegando

                            líneas  contornos  sombras  luces

trazo a trazo organiza el más allá del pensamiento

es ojo azul que no comprende pues contempla.

 

-Qué harás oh Vincent sin mis días

                            en tu agujero vertiginoso.

-Seguir muriendo inmensamente Vincent.

-Qué haré Vincent sin ti cruzando el viento.

-Vivir con desmesura Vincent

  encendiendo el jardín humano

  mientras tu espalda en éste yacerá.

 

               *******

 

Sólo pintando advertí cuánta luz hay en esta oscuridad.

V. Gogh

 

Y lo que alterno pinta es siempre

el inocente ojo fatal

que dialoga con su reflejo.

 

       -Ya no sé dónde estoy.

       -Estás dentro al final de tu relámpago.

 

Amelia Biagioni,Estaciones de Van Gogh.