Autor: Alejandra Aguirre
un agujero negro, otro poema de Alicia Genovese
Para quienes quieran leer una buena entrevista a esta poeta les dejo este enlace. Para cerrar también pueden escuchar a la poeta leer en la cuenta de Gog&Magog en facebook, acá el sitio.
Notas salvajes un poema de Dolores Etchecopar
El fondeadero de Alicia Genovese
Alfonsina y su voz
El cuaderno de las inviabilidades
INVERTEBRADA
Toma notas en papeles de embalar
celulares cuadernos
en la nube
Casi fluida
escapa por grietas
vive en fisuras una
larva hambrienta un
ciempiés
desprovisto de columna.
excedido en los pies
a correr correr correr
con desastrosa fluidez
bajo su propio cuerpo blando
húmedo proporcionalmente pesado
se escabulle en los vacíos
con el objetivo claro de irse
aniquilar el lugar donde está
invertebrada
acceder otras carnes
regresar al lugar de donde viene
y sigue retornando siempre
cada mañana hacia donde duerme
y apunta la dirección y olvida el
número.
el apartamento, el código postal
adónde llegará
alada
.
.
.
.
EN EL EXTRANJERO
También existe
donde miro
y no reconozco
un fragmento
de una promesa cualquiera
que podría haber hecho.
No la hice
entonces cargo
a un sitio raro
promesas que caducaron y el sentido de dirección;
la promesa era tuya, sigue siendo en otro país
esa carga que ignoras y que tardo en soltar.
En esa casa rara
en un sitio en que lo raro soy yo
Eres tú quien decoras el cuarto de estar. Solo lo habito.
En el extranjero, sin medicina, pierdo el autobús y utilizo ropas poco
apropiadas. No sé el código postal, escribí una carta y la entregué al cartero
con limitado sentido de dirección. Perdí la fecha en el cuarto de estar.
.
Eliza Caetano & Laís Blanco, El cuaderno de las inviabilidades en http://poesia.uc.edu.ve/o-caderno-das-inviabilidades/
Para leer otros poemas del poemario se puede acceder al numero de la revista Poesía.
Inunda, es navidad
Otro poema de Ventana lateral

Para conseguir el libro podés hacer clic acá.
al ras
Mosca final y otros poemas de Giannuzzi
ME DESPIERTO EN LA NOCHE

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Me despierto en la noche y aquí estoy
a solas con mi cabeza irritada.
Un cerebro en la oscuridad no puede hacer política.
Su gelatina hierve, ávida de oxígenos,
de sustancia continua,
de realista materia iluminada y fulgor sexual:
apostando
a un universo visible para redimirlo.
Es un pintor absoluto, el cerebro.
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DALIA INCLINADA HACIA MI VENTANA
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Celebro que no seas
una efusión de mi cabeza calcinada
sino la aventura de una vida individual
que me busca en la tarde lluviosa.
Mi apuesta es dedicarte
lo que puede salvarse de un fracaso
ahora que inclinas hacia mi ventana
tú pesado estallido purpúreo, por líneas
de azul cruzadas y gotas que se demoran.
Desalojo el humo y la negación
de mis pulmones. Suavizo
el crujido estacional de mis articulaciones.
Puesto que no obtuve
una respuesta consistente en mi agujero mental,
sino abstracciones monstruosas
y una certeza de condenado por la época
entro en tu frío peso como mi última edad.
Ensayadas mentiras huyen por la ventana
y oscurece a mis espaldas. Pero tú salvas
mis porciones secretas: ahora que compartimos
un naufragio carnal
qué parece tan lento y justo bajo la lluvia.
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Poemas de Violín obligado.
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PERPLEJIDADES AL AMANECER
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I
Un mínimo de fe para buscar a tientas
la camisa más despierta. Una especie
de convicción para sentirme apto.
En la oscuridad de menguante, el dormitorio
huele existencia en bruto,
a ropa fría, a zapatos caídos
con toda la neura encima. Esto insiste
en tener algo que ver conmigo.
Desde la calle
los ruidos ciegos y la jadeante
respiración de la materia manufacturada
suben con sus propias razones para vivir.
He aquí lo espumoso, la tierra triunfante
que apenas me concierne. Pero la camisa
ya pierde su inocencia, reclama relaciones
y el perpetuo fracaso de la identidad
en el amanecer de este día laborable.
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II
Desamparo ideológico del lunes:
en la madrugada invernal ha concluido
el aplazamiento. Perplejo
y desdichado a su manera, el pie
con qué bajamos de la cama se detiene
a medio camino. En ese titubeo prenatal
también vacilan
el resto del cuerpo
y el ser en general con su condena.
La realidad privada paraliza su regreso
el viejo desastre, a la recurrente
y oscuro oportunidad. ¿Qué clase de verdad
hay en esa negación? ¿Qué mano de la época
pon en las opciones individuales en punto muerto?
En el cerebro cerrado circula
un gemido que nos retiene al borde
de la respiración universal del día.
Y entre la historia a punto de caer
en la taza de café y la vuelta del rostro
ala dorada aniquilación personal
comienza el lunes en todo el país.
. .

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MOSCA FINAL
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Tiesa en el vidrio y su engaño, todavía
se aferra un resto de luz menguante.
Calmada forma final
ya no tiene razón contra el invierno.
Un fracaso a la vista del cielo:
veo la dignidad
de concluir con la tarde, en un gris moribundo
aplastado a lo traslúcido. Una pizca
de frío residuo planetario
hacia abajo chupado, a lo indistinto.
En su descenso cumple
una certeza de orden, mientras ignoro
la ley de mi propia disolución.
La muerte
no me reserva esa lógica suave,
su tranquila mecánica
sino un final inexacto, sometido
a un desesperado anhelo personal.
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Poemas de Cabeza final
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Giannuzzi, Joaquín, Obra completa, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2014.










