Hector Viel Temperley

David

David me aprieta el brazo
como un bondadoso pastor negro
y me pregunta qué quiero
escuchar esta noche
en su trompeta.

Siempre quiero escuchar lo mismo, David,
siempre creo en el mismo Jesucristo,
todas las semanas cometo los mismos pecados,
sigo crucificado en el mismo y destemplado aire.

(De Plaza Batallón 40)

Héctor Viel Temperley (Buenos Aires, 1933-1987), Mario Campaña, Antología de poesía argentina de hoy, Editorial Bruguera, Barcelona, 2010
En http://campodemaniobras.blogspot.com/2010/10/hector-viel-temperley-david.html

Cuando la vida era plena, no había historia

En la era en que la vida sobre la Tierra era plena, nadie prestaba particular atención a los hombres valiosos, ni señalaba al hombre de habilitad. Los gobernantes eran simplemente las ramas más altas del árbol, y el pueblo era como los ciervos en los bosques. Eran honestos y justos sin darse cuenta de que estaban «cumpliendo con su deber». Se amaban los unos a los otros, y no sabían que esto significaba «amar al prójimo». No engañaban a nadie y aun así no sabían que eran hombres de «fiar». Eran íntegros y no sabían que que aquello era «buena fe». Vivían juntos libremente, dando y tomando, y no sabían que eran «generosos». Por esta razón, sus hechos no han sido narrados. No hicieron historia.
Chuang Tzu (reino de Song, c. 369 a.C.-c.286 a. C), El camino de Chuang Tzu, versiones de Thomas Merton, Editorial Debate, Barcelona 1999.

En http://campodemaniobras.blogspot.com/2010/10/chuang-tzu-cuando-la-vida-era-plena.html

Mientras todos corren

Este viernes a las 21 charlaré con con Javier Luzi y Daniel Cholakián sobre mi libro Ventana lateral. Les paso el link para quien quiera pueda escucharlo online:  http://fmlatecno883.blogspot.com/

Los viernes de 20 a 22 hs. en FM LaTecno, 88.3, la radio de la UTN Facultad Regional Avellaneda.

Labios rojos pintados

Lánguida, salta del columpio

y contempla sus manos delicadas.

Flor que envuelve el rocío, el sudor humedece

-una apenas neblina- su ligera camisa.


Un visitante llega y ella, azorada, corre

-las medias arrugadas, tres horquillas perdidas-,

vuelve y al entornar la puerta, curiosa,

mientras huele un membrillo verde, atisba.

Li Ch’ing Chao.

Desde Brasil

dentadura perfeita, ouve-me bem:
não chegarás a lugar algum.
são tomates e cebolas que nos sustentam,
e ervilhas e cenouras, dentadura perfeita.
ah, sim, shakespeare é muito bom,
mas e beterrabas, chicória e agrião?
e arroz, couve e feijão?
dentinhos lindos, o boi que comes
ontem pastava no campo. e te queixaste
que a carne estava dura demais.
dura demais é a vida, dentadura perfeita.
mas come, come tudo que puderes,
e esquece este papo,
e me enfia os talheres.

dentadura perfecta, escuchame bien:
no llegarás a ninguna parte.
son los tomates y las cebollas los que nos sustentan,
las arvejas y las zanahorias, dentadura perfecta.
ah, sí, shakespeare es muy bueno,
pero ¿y las remolachas, la achicoria, el berro?
¿el arroz, las coles, los frijoles?
dientes bonitos, el buey que comés
ayer pastaba en el campo. y te quejaste
de la carne demasiado dura.
demasiado dura es la vida, dentadura perfecta.
pero comé, comé todo lo que puedas,
y olvidá este sonsonete,
y agarrá bien los cubiertos.

Angélica Freitas. Traducción Teresa Arijón.

Ventana lateral

tapas_ventana

El libro ya salió.

Otro poema  del libro:

Allí, dónde, pájaro quieto

repito en opacidad continua

junto al vidrio de mi ventana.

Los vendavales llegan o agonizan.

Con la sudestada esos manchones

se abren a través del esmerilado,

flashes que surcan y fijan.

Hoy apenas veo ranuras, baldosas

rotas cubiertas de otro mundo,

desechos arrojados en algún lugar.

Aguardo con mi nariz chata y mis manos

sobre un paisaje donde los vecinos,

el mundo, pasa y resplandece.

Alejandra Aguirre, Ventana lateral.