La piedra del río

Donde el río se remansaba para los muchachos

se elevaba una piedra.

No le viste ninguna otra forma:

sólo era piedra, grande y anodina.

.

Cuando salíamos del agua turbia

trepábamos en ella como lagartijas. Sucedía entonces

algo extraño:

el barro seco en nuestra piel

acercaba todo nuestro cuerpo al paisaje:

el paisaje era de barro.

En ese momento

la piedra no era impermeable ni dura:

era el lomo de una gran madre

que acechaba camarones en el río. Ay poeta,

otra vez la tentación

de una inútil metáfora. La piedra

era piedra

y así se bastaba. No era madre. Y sé que ahora

asume su responsabilidad: nos guarda

en su impenetrable intimidad.

.

Mi madre, en cambio, ha muerto

Y está desatendida de nosotros.

.

2https://et.wikipedia.org/wiki/Pilt:Rosetta_Stone.JPG
Rosseta Stone

 

Watanabe José, LA PIEDRA ALADA, BAJOLALUNA, Buenos Aires, 2009.

 

 

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