Sergio Guerrieri

 

 

1

 

Próspero se sienta temprano

en la colina a resolver un grave problema.

Hace años, el sol lo calcina

y el viento que baja junta sus cenizas.

 

Regresa temprano, al día siguiente.

Lo asombran los miles de bultos grises.

Busca un lugar desocupado,

y se sienta a mirar el muro.

 

(En el silencio absoluto

la pregunta no hace la luz.)

 

El aire de Quarently

perfora las palabras, adentro,

tras las palabras que perforan el aire:

el sol arde una vez más en sus llagas.

 

Sus huesos sin sombra…

El desierto también podría ser una multitud,

lo humano que continúa inconcluso.

 

 

 

7

 

Sursum vive en una de las calles

más largas  de Quarently.

Se viste temprano, irá a trabajar.

Toma su pala y cava.

 

Sursum          Sursum           Sursum.

 

La tierra se remueve

como una campana a la hora en punto.

 

Esta es una mañana fresca

de  esas en las que nadie habla.

 

Sursum          Sursum.

 

Entra como una semilla,

hijos por todo el valle,

flores de papel en el jarrón del decorado.

Los otros hombres también cavan,

todos en sus madrigueras.

 

-¡Caven, hijos de puta!

Les dice una voz mientras los siembra.

 

Sursum          Sursum         Sursum.

 

Hacia el fondo,

una gota

dentro del recipiente de cristal oscuro,

evaporada por el sol,

lo efervescente de Quarently.

 

De Desnudos en Quarently, Ediciones del Dock, 2009.

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