El muro -Saint John Perse

El lienzo de muro está enfrente, para conjurar el círculo de tu sueño.
Pero la imagen lanza un grito.
La cabeza contra una oreja del sillón grasiento, exploras tus dientes con tu lengua: el sabor de las grasas y las salsas infecta tus encías.
Y sueñas con las nubes puras sobre tu isla, cuando el alba verde crece lúcida en el seno de las aguas misteriosas.
Es el sudor de las savias en exilio, la suarda amarga de las plantas silicuosas, la insinuación acre de los manglares carnosos y la ácida delicia de una negra sustancia en las vainas.
Es la miel silvestre de las hormigas en las galerías del árbol muerto.
Es un sabor de fruto verde que acidula el alba que bebes: el aire lechoso enriquecido con la sal de los alisios…
¡Alegría!, ¡oh alegría desatada en las alturas del cielo! Las telas puras resplandecen, los invisibles atrios están sembrados de hierbas y las verdes delicias del suelo se pintan al siglo de un largo día.

Textos tomados de Antología Poética de Saint-John Perse, Colección «Los poetas», Compañía General Fabril Editora, Buenos Aires, 1960.

https://materialdelectura.unam.mx/poesia-moderna/16-poesia-moderna-cat/45-013-saint-john-perse?showall=1

Telaraña

Así que el miedo era esto.
Una araña negra que se escabulle
bajo las tablas de madera.
Miro la gotita de sangre en mi piel
y pienso, rápido;
el último billete,
el último pedazo de pan,
un relámpago crepitando bajo la puerta.
Duela o no,
yo imagino que sí.
Me acuerdo del murciélago que atrapamos
en el sótano, cómo dio batalla
entre escobazos,
sin saber que íbamos a dejarlo ir.
Me levanto para caminar, a ver si puedo.
Así que el miedo era esto.
Una puerta
se abre en la penumbra
las cortinas se mueven
como si el viento tuviera huesos.

Mary Oliver, Primitiva Americana, trad. de N. Leiderman y P. Foglia, Ed. Caleta Olivia, 2024.

Photo By Dick Culbert , used under CC-BY-2.0 /Cropped and compressed from original

Milagro

No el que se levanta, toma su lecho y anda

sino los que lo conocen desde siempre

y lo cargan hasta adentro:

los hombros entumecidos, el dolor y la joroba encallados

en la espalda, los mangos de la camilla

resbalosos de sudor. Sin respiro

hasta tenerlo bien amarrado, ya inclinable

para subirlo al tejado y luego bajarlo para la sanación.

Pensad en ellos cuando se paran y esperan

a que la quemadura de las cuerdas se enfríe,

a que el ligero mareo y la incredulidad

pasen; ellos que lo conocen desde siempre.

Milagro por Seamus Heaney traducción de Paula Galíndez, cadena humana, salta el pez ediciones, Buenos Aires, 2024.

Seamus Heaney (1939-2013) poeta irlandés, autor de más de 20 libros de poesía y crítica, ganó el Premio Nobel de Literatura en 1995 «por obras de belleza lírica y profundidad ética, que exaltan los milagros cotidianos y el pasado viviente» (https://www.poetryfoundation.org/poets/seamus-heaney).

Poema 84 Emily Dickinson

Her breast is fit for pearls,

But I was not a «Diver»-

Her brow is fit for thrones

But I have not a crest

Her heart is fit for home-

I -a Sparrow- build there

Sweet of twigs and twine

My perennial nest.

84

El pecho de ella es propicio para las perlas

Pero yo no soy un «Buscaperlas»-

La frente de ella es propicia a los tronos

Pero no tengo corona.

El corazón de ella es propicio al hogar-

Yo -un gorrión- construyó ahí

Dulce ramitas y trenzas

Mi nido perenne.

Trad. Anahi Mallol en Eterna Cadencia

Living in the cave _ A. Rich

Reading the Parable of the Cave

while living in the cave,

black moss,

deadening my footsteps

candles stuck on rock-ledges

weakening my eyes

These things around me, with their 

daily requirements;

fill me, empty me,

talk to me, warm me, let me

suck on you.

Every one of them has a plan that depends on me

stalagmites

veins of ore

Imagine their preciousness

candles see themselves disembodied

into gas

and taking flight

the bat hangs dreaming

of  an airy world

None of them, not one

sees me

as I see them. 

VIVIR EN LA CUEVA

Leo la parábola de la cueva 

mientras vivo en la cueva,

musgo negro

que acalla mis pasos,

las velas sobre las repisas de roca

debilitan mis ojos

Estos seres que me rodean, con sus

exigencias cotidianas:

llename, vaciame,

háblame, entibiame, dejá

que te succione.

Cada uno tiene un plan que depende de mí

las estalactitas quieren volverse

estalagmitas

venas de mineral

imagina su preciosura

las velas observan cómo su cuerpo

se disuelve en el aire

y cobra vuelo

el murciélago que cuelga

sueña con un mundo etéreo

Ninguno,  ni uno solo de ellos

me ve

como yo los veo.

Adrienne Rich en Muriel Rukeyser, Anne Sexton, Adrienne Rich, trad. D. Camozzi, Wolkowicz editores, 2020.

376 E.D.

Of Course—I prayed—
And did God Care?
He cared as much as on the Air
A Bird—had stamped her foot—
And cried «Give Me»—
My Reason—Life—
I had not had—but for Yourself—
‘Twere better Charity
To leave me in the Atom’s Tomb—
Merry, and Nought, and gay, and numb—
Than this smart Misery.

 

Sanderling (Crocethia alba) illustrated by the von Wright brothers. Digitally enhanced from our own 1929 folio version of Svenska Fåglar Efter Naturen Och Pa Sten Ritade.

Por supuesto—recé—

¿Le importó a Dios?

Tanto como si en el aire

Un pájaro—hubiera golpeado con su pata—

Y gritado “Dame” —

Razón—vida—

Que no había tenido—sin Vos—

Sería más caritativo

Dejarme en la tumba del átomo—

Graciosa y anonadada y alegre y enmudecida—

Que en esta miseria aguda.

Tad. Anahí Mallol en  Eterna Cadencia.

[NADA TIENE QUE VER EL DOLOR CON EL DOLOR…]

Nada tiene que ver el dolor con el dolor

nada tiene que ver la desesperación con la desesperación

Las palabras que usamos para designar esas cosas están viciadas

No hay nombres en la zona muda

Allí, según una imagen de uso coma viciada espera la muerte a sus nuevos amantes

acicalada hasta la repugnancia, y los médicos 

son sus peluqueros, sus manicuros, sus usurarios usuarios

la mezquinan, la dosifican, la domestican, la encarecen

porque esa bestia tufosa es una tremenda devoradora

Nada tiene que ver la muerte con esta imagen de la que me retracto

todas nuestras maneras de referirnos a las cosas están viciadas

y éste no es más que otro modo de viciarlas

Quizá los médicos no sean más que sabios si la muerte 一la niña

de sus ojos一 un querido problema

la ciencia lo resuelve con soluciones parciales, esto es, difiere

su nódulo indisoluble sellando una pleura, para empezar

Puede que sea yo de esos que pagan cualquier cosa por esta tramitación

Me hundiré en el duelo de mí mismo, pero cuidando de mantener

ciertas formas como ahora en esta consulta

Quiero morir (de tal o cual manera) ese ya es un verbo descompuesto

y absurdo, y qué va, diré algo, pero razonable

mente, evidentemente fuera del lenguaje en esa

zona muda donde unos nombres que no alcanzan a ser

cuando ya uno, qué alivio, está muerto, olvidado ojalá previamente de sí mismo

esa cosa muerta que existe en el lenguaje y qué es

su presupuesto

Invoco en la consulta al Dios

de la no mismidad, pero sabiendo que se trata

de otra ficción más

sobre la unión de Oriente y Occidente

de acápites, comentarios y prólogos

Un muerto al que le quedan algunos meses de vida tendría que aprender

para dolerse, desesperarse y morir, un lenguaje limpio

que sólo fuera accesible más allá de las matemáticas a especialistas

de una ciencia imposible e Igualmente válida

un lenguaje como un cuerpo operado de todos sus órganos

que viviera una fracción de segundo a la manera del resplandor

y que hablara lo mismo de la felicidad que de la desgracia

del dolor que del placer, con una sonriente 

desesperación, pero esto es ya decir

una mera obviedad con el apoyo

de una figura retórica

mis palabras no pueden obviamente atravesar la barrera

      de ese lenguaje desconocido

 ante el cual soy como un babuino llamado por extraterrestres a interpretar

 el lenguaje humano

Ay dios habría que hablar de la felicidad de morir en alguna inasible forma

de eso que acompañó a la inocencia al orgasmo a todos y a cada uno

de los momentos que improntaron la memoria

con impresiones desaforadas

Cuando en la primera polución

一mucho más mística que la primera comunión一  pensabas en Isabel

ella no era una persona sino su imagen al resplandor orgiástico de esa creatura

que si vivió lo hizo para otros diluyéndose para ti carnalmente

    en el tiempo de los demás

sin dejar más que el rastro de su resplandor en tu memoria

eso era la muerte y la muerte advino y devino

el clic de la máquina de memorizar  esa repugnante devoradora

acicalada en palabras como éstas tu poesía, en suma es la muerte

el sueño de la letra donde toda incomodidad tiene su asiento

la cárcel de tu ser que te privaba del otro nombre de amor escrito

  silenciosamente en el muro

o figuras obscenas untadas de vómito

tu vida que 一otra palabra一  se deslizó, sin haberse podido

engrupir en lo existente detenerse en lo pasajero  hundir el hocico

feliz en el comedero, golpear por un asilo nocturno

con el amor como una piedra

la muerte fue la que se disfrazó de mujer en el altillo

de una casa de piedra y para ti de sombra y humo y nada

porque ya no podías enamorar a su dueña, temblando

del placer de perderla bajo una claraboya con telarañas

tienes que reconstruir ese momento ahora que la dueña de la casa es la muerte

y no la otra, esa nada ese humo esa sombra

darte el placer de ser ella y de unirte a ella como los labios de Freud

que se besen a sí mismos 


Enrique Lihn, Sólo sé que seremos destruidos. Antología poética, Ediciones Gog & Magog, Buenos Aires, Argentina.

Para escuchar un fragmento del poema, leído por David Vivanco, Revista Grifo.
Imagen: http://letras.mysite.com/amor030420.html